¿Quiere recibir notificaciones de alertas?

Clasificados

Gobernar en vez de competir

Jueves, 27 de noviembre de 2025 a las 04:00

A pocos días de la posesión de Rodrigo Paz como presidente del Estado, el clima político en el país -que se esperaba ver despejado tras un ciclo electoral extenuante- se mantiene cubierto por nubarrones de decepción e intranquilidad. No es que la ciudadanía hubiera depositado una fe ciega en el gobierno recién instalado, aunque el voto que llevó a Paz al poder reflejaba, en buena medida, una búsqueda desesperada de certidumbre, confianza y estabilidad. Sin embargo, la velocidad con que ese anhelo se está transformando en desencanto, revela que los bolivianos no estaban apostando solamente a un cambio de mando, sino a un golpe certero y oportuno de timón para enderezar el rumbo sobre aguas procelosas, a la par de claridad y cohesión que aún no se ha visibilizado íntegramente desde la Casa Grande del Pueblo.


El primer factor de este desencanto es la disonancia entre el discurso de campaña y las decisiones iniciales del Ejecutivo. Paz se comprometió a inaugurar una etapa de moderación, eficiencia estatal y despolitización administrativa. Pero en sus primeros actos de gobierno han predominado gestos ambiguos: designaciones percibidas como concesiones a viejas élites partidarias, señales poco claras sobre la reforma económica y un estilo comunicacional más reactivo que propositivo. La ciudadanía, cansada de los bandazos del pasado, detecta estas inconsistencias de inmediato. Y en una Bolivia polarizada y sensible, la incoherencia se paga en tiempo real.


El segundo factor -y quizá el más delicado- es la creciente notoriedad de las diferencias entre el presidente Paz y el muy locuaz y empalagoso vicepresidente Lara. Aunque durante la campaña ambos se esforzaron por proyectar una imagen de unidad, hoy sus matices programáticos aparecen expuestos sin maquillaje: mientras Paz se inclina hacia un pragmatismo tecnocrático, Lara se muestra más ideológico, más impaciente por transformar, más proclive a disputarle espacios al propio primer mandatario en la construcción del relato político. No son diferencias menores; son divergencias estructurales sobre el ritmo, el alcance y los métodos del gobierno.


Este choque sutil, pero visible, ha comenzado a filtrarse en la dinámica del gabinete y en la lectura pública de cada anuncio. Cuando un gobierno recién alumbrado permite que la ciudadanía perciba dobles líneas de mando, el costo político es inmediato. No se trata solo de liderazgo; se trata de certidumbre porque la gente comienza a preguntarse sobre quién marca realmente el rumbo del Órgano Ejecutivo.


El tercer componente del malestar es la sensación de que el Gobierno subestimó la urgencia social en un tiempo de crisis profunda. El país esperaba señales rápidas y contundentes para revertirla. En cambio, ha recibido explicaciones técnicas, promesas de evaluaciones y esbozos de planes que aún no se materializan. La urgencia económica no admite pausas metodológicas porque la ciudadanía quiere alivio inmediato para sus males, no diagnósticos.


Todo esto configura un escenario en el que la decepción no es un fenómeno espontáneo, sino el resultado de un vacío: el vacío entre lo esperado y lo ofertado, entre la narrativa de renovación y la práctica del poder. La distancia entre Paz y Lara, lejos de ser un detalle interno, opera como amplificador de ese vacío, porque debilita la imagen central que un gobierno necesita en sus primeros días: la imagen de solidez y cohesión.


Aún es temprano para emitir veredictos definitivos. Pero si el nuevo gobierno quiere evitar que este desencanto se amplifique y encarne entre los bolivianos, deberá actuar con rapidez y precisión: unificar el mensaje, ordenar la estructura de la toma de decisiones, ofrecer respuestas inmediatas a la crisis social y, sobre todo, disipar la impresión de que la dupla Paz-Lara compite en lugar de gobernar. En Bolivia, la paciencia ha dejado de ser un recurso renovable.
 

¿Quiere recibir notificaciones de alertas?

Las notificaciones están desactivadas

Para activar las notificaciones: