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Dejando atrás el modelo fracasado y empobrecedor

Viernes, 19 de diciembre de 2025 a las 04:00

Las crisis económicas se enfrentan con coraje, con decisiones políticas que no siempre son del agrado de alguna gente, pero quien tiene visión de estado, quien quiere gobernar no solo para su gestión, sino para dejar huella profunda en las próximas generaciones, necesita valentía y determinación. Solo así los países salen adelante mediante una reducción drástica de gastos, diversificación de sus fuentes de ingresos, gestión eficiente de deuda, creación de medidas sociales que protejan a los más vulnerables a través de fondos de emergencias o bonos que palien su situación.


Bolivia ha vivido, en los años de gobierno del MAS, inicialmente una bonanza económica que heredaron de los contratos de venta de gas a Argentina y Brasil que se trabajaron durante décadas en los gobiernos “neoliberales”, a los que satanizaron; esa bonanza se acabó por la irresponsabilidad en el manejo de la cosa pública, el despilfarro en inversiones absurdas, la monumental corrupción que la sociedad empieza a conocer, las extravagancias que se daban sus líderes, construyéndose museos, canchitas sintéticas, aeropuertos exclusivos para exportar cocaína y toda una serie de medidas estúpidas y absurdas que terminaron con inviabilizar al país en lo económico y en lo político. 


La conclusión de este ciclo es el gobierno de Arce, que insistió tozudamente en un “modelo” fracasado, absurdo, premoderno y corrupto, de mayor presencia del estado en la economía, industrialización y otras payasadas que no han dado resultado en ningún país del mundo, que se agotó con la caída del muro de Berlín y que los países en América Latina como Cuba y Venezuela, que han insistido en seguir ese modelo, son las peores economías de la región, con crisis humanitarias y éxodo de su población que deambula por todo el mundo en busca de comida y de mejores días para sus hijos. 


No quiero ese futuro para mi patria, no lo deseo para ningún boliviano de bien, ni para la gente de buena fe que ama a nuestra patria, que trabaja por ella, que se esfuerza por salir adelante, que se sacrifica por generar riqueza; no quiero para mis hijos, ni para los hijos de mis hijos.


Hay momentos en la vida política y personal que te tenés que sincerar con tu economía, que te obligan a tomar medidas que son duras, pero que sabes que en el corto y mediano plazo serán beneficiosas para tu patria y para tu familia. Este es uno de esos momentos difíciles. Tenemos que ajustarnos los cinturones para sacar al país de la situación en la que estamos, y eso repercutirá favorablemente en una mejora de nuestra calidad de vida y le asegurara el futuro a nuestros hijos.


En campaña electoral, todos los candidatos racionales en sus diagnósticos coincidieron en que la situación social y económica del país era insostenible, exceptuando el candidato del MAS y Andrónico: ambos seguían insistiendo en el error. Ese discurso de racionalidad obtuvo el 87% de los votos, los niveles de aprobación del gobierno de Arce, por primera vez en la historia de Bolivia, estaba en un solo digito, (entre el 5 y el 8%), y la gente en 85% decía que el país estaba yendo en un rumbo equivocado.


Anoche Rodrigo Paz y todo su gabinete ha lanzado el DS. 5503, que sincera la economía, que ataca el fondo de la crisis económica, que pone al país nuevamente en un escenario de modernización, acorde con las corrientes económicas que han triunfado en el mundo entero y que han permitido a los países a sacarlos de la pobreza, a insertarlos en el mundo moderno, a competir con economías más desarrolladas y a liberar las fuerzas del mercado que son las únicas que históricamente generan riqueza, la promesa de campaña de “capitalismo para todos” se empieza a implementar, entendiendo que Bolivia es un país de emprendedores desde sus dos extremos económicos, El Alto y Santa Cruz, ambos con sus particularidades, pero con una clase media pujante y sólida que quiere reglas claras para la inversión, seguridad jurídica, y medidas económicas que consoliden a largo plazo un país en serio.


Lamento muchísimo que el vicepresidente se ponga en la vereda del frente, pero tenemos que acostumbrarnos a sus inmadureces y ausencia de visión de estado, pero, bueno, el oportunismo y la traición en política es parte de nuestra historia


No me sorprende para nada que ahora salgan los mismos de siempre a gritar a los cuatro vientos que defienden la economía popular, a los pobres, a los humildes; son los mismos que se llenaron los bolsillos con dineros del estado, de la corrupción, que gritaban “Patria o muerte” “Lucho, no estás solo, carajo” o “nos quedaremos 50 años en el poder”.


Tenemos que superar esa cultura política destructora, y ojalá que el Poder Ejecutivo se mantenga firme frente a las presiones que vendrán. El año 1985, al DS 21060 lo calificaron como un “Pinochetazo” y un “Decreto hambreador”, pero al final todos los asumieron y el partido que lo impuso, con ayuda de un gran socio que tenía visión de estado y sentido de patria como el General Banzer, terminó ganando las elecciones 4 años después.


A aguantar los corcovos y a paso de vencedores, porque ese es el camino para sacar a la patria del pozo en el que nos metió el MAS y sus organizaciones sociales corruptas.
 

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