Hasta el fondo. La información que se tiene sobre el manejo administrativo del Fondo Indígena deja en claro que autoridades masistas metieron la mano al Fondo y lo hicieron hasta el fondo. Los fiscales que manejan el caso hablan del desfalco de, al menos, Bs 172 millones en el periodo 2009-2014. También refiere 30 proyectos fantasmas y un buen número de proyectos inconclusos. Los números, según quienes han investigado el caso, pueden ser mucho más grandes aún.
¿Es un caso politizado? Así lo denuncian los imputados. Además de ‘meter mano’ al Fondo, también eran duchos en mover los hilos de la Justicia. Quizá por eso piensan que se trata de una venganza lo que ahora viven. Lejos de ser un caso armado, la investigación por el desvío de recursos en el Fondo Indígena se remite al año 2015, un año en el que todavía campeaba el MAS a sus anchas con el caudillo Morales en la Presidencia y el ‘cajero’ Arce, así lo calificó el propio Evo, firmando los cheques en favor de una veintena de dirigentes amigos del proceso.
No hay fondos, pero sí más casos. Lo afirman desde el gobierno. Apuntan a YPFB y su subsidiaria en Paraguay Botrading. También a Emapa y la dudosa importación de harina. Hasta el ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, lamentó que no le dejaron ni para la gasolina de los patrulleros. El siguiente paso, han propuesto desde el Ejecutivo, será pedirles cuentas y, si amerita, pasarles la cuenta para que devuelvan, al menos, los saldos.