Los colegiales están viviendo los últimos días del año escolar y lamentablemente, en Santa Cruz, estamos siendo testigos, con dolor, de dos casos que llegaron a hacerse públicos: uno sobre un estudiante que terminó en el hospital, luego de ser atacado por otro muchachito como él, tras negarse a consumir drogas. Y el segundo caso, que tiene que ver con una estudiante que está enfrentando su segunda acusación por proxenetismo, pues ofrecía a sus compañeras por redes sociales como damas de compañía.
Estos casos salieron a la luz, pero ¿qué hay de los que no? Duele conocer que nuestros hijos cada vez enfrentan más amenazas, ya no es solo el bullying, ni el ciberbullying, ahora también hay que estar alertas porque los pueden estar acosando y empujando a hacer algo que no quieren: consumir drogas o ser víctimas de comercio sexual, algo que siempre estuvo latente, pero que esta vez está sucediendo adentro de los muros del colegio y los que los tienen contra la pared son sus propios compañeros.
¿Qué toca hacer ahora? Protegerlos, abrazarlos, estar pendientes de su día a día y sobre aquellos que hoy, para la sociedad son infractores, no hay que abandonarlos. Apenas están comenzando a tejer el tapiz de su destino, comenzaron mal, pero no hay que desatenderlos. Ojalá que la Justicia que castiga, sea también rehabilitadora.
Como padres, no nos cansemos de estar vigilantes de nuestros hijos.