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Bolivia: entre institucionalidad y movimientos sociales

Lunes, 24 de noviembre de 2025 a las 04:00

“Por qué fracasan las naciones” es un libro escrito por Daron Acemoglu y James A. Robinson, publicado en 2012, donde expone que el fracaso o el éxito económico de un país no depende de los recursos naturales, etnias o las protestas sociales, sino de la calidad de sus instituciones. Los autores definen las instituciones inclusivas como sistemas políticos y económicos que distribuyen el poder y las oportunidades, protegen los derechos de propiedad, incentivan la innovación y competitividad, permiten la movilidad social. Estas instituciones generan crecimiento sostenido de la riqueza y el éxito de las naciones. Por el contrario, las instituciones extractivas son sistemas diseñados para concentrar el poder en una élite, extrayendo recursos en su beneficio, bloqueando la movilidad social.


Dos décadas de socialismo en Bolivia, bajo el modelo “Económico Social Comunitario Productivo”, confirman plenamente la hipótesis de Acemoglu y Robinson: se implantaron instituciones extractivas, que han conducido al país al fracaso económico y a la pobreza como destino inevitable. La estrategia consistió en desmontar sistemáticamente las instituciones: i.-Judicialización de la justicia ii.-Desmantelamiento de normas y procedimientos en las instituciones públicas. iii.- Vulneración masiva de la propiedad privada.


En lo económico, las políticas monetarias del BCB, se alinearon a la “bolivianización” aboliendo su independencia técnica, desalentado operaciones financieras en dólares, la eliminación del bolsín, la fijación del tipo de cambio, sobrevaluando la moneda en relación al dólar, perdiendo competitividad, disminuyendo las exportaciones y en consecuencia acrecentando el déficit comercial acumulado de $us 611 millones a agosto 2025.  Contrariamente se impusieron cupos de exportación a sectores eficientes como la agroindustria, que en el periodo 2008-2022 habría dejado de percibir $us. 6.000 millones, según reporta el IBCE. 


La ineficiente política de hidrocarburos mantuvo el D.S. 27691 que fijó el precio del barril de petróleo en $us 27,11 alejando inversores cuando el mercado internacional pagaba en promedio a $us 65 el barril. 


La subvención del combustible permitió que, en cuatro años, pasamos de importar $us 627 millones a $us 2.400 millones con un crecimiento de 383%. La pregunta es: ¿si aumentaron las importaciones de combustibles porque no se incrementó la producción? Con la información del manejo de la estatal “Botrading” la pregunta se responde en parte.


El legado sintetiza empresas públicas quebradas y/o deficitarias. Sobreviene la aparición de territorios anárquicos sin presencia del Estado. Se observa la presión de las llamadas “organizaciones sociales” que amenazan la gobernabilidad.


Son los síntomas de un país que encaja en la definición de “instituciones extractivas” como la principal causa del fracaso. Siguiendo las recomendaciones de por qué fracasan las naciones, la tarea central del Gobierno es revertir la institucionalidad extractiva hacia instituciones inclusivas mediante:


i.-La construcción de coaliciones amplias que garanticen la independencia de poderes y el Estado de Derecho. ii.- La reforma profunda del sistema judicial. iii- La protección efectiva de la propiedad privada. iv.- La diversificación productiva más allá del extractivismo primario. v.-La eliminación progresiva de subsidios vi.- La apertura de mercados con reglas claras vii.- La reducción de monopolios estatales. viii.- Inversión masiva en educación, salud e infraestructura para democratizar las oportunidades. ix.- Transición de un modelo primario-exportador a uno industrializado con sustitución competitiva de importaciones y la creación de espacios públicos de rendición de cuentas.


Recuperar las instituciones y transformarlas en verdaderamente inclusivas es la condición sine qua non para el desarrollo, tal como demuestran Acemoglu y Robinson. Es también prioritario descifrar políticamente el “lenguaje de fuerza” de las organizaciones sociales suprimiendo ideas desestabilizadoras por propuestas de integración y unidad.


La academia y la historia son claras, solo la articulación de instituciones eficientes, responsables y enmarcadas en la ley, garantizan un país generador de oportunidades y crecimiento sostenido, esta es la llave que puede cerrar las cloacas del fracaso y abrir las puertas de la oportunidad. “El secreto está en como girar la llave”.
 

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