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La empleabilidad juvenil en Bolivia: un gran desafío para las universidades

Domingo, 19 de octubre de 2025 a las 04:00

Por Redacción

Por Ninoska P. Peñaloza Monzón

Como profesional y especialista en empleabilidad, he sido testigo de la evolución del mercado laboral en Bolivia y de los esfuerzos de las universidades por adaptarse a las necesidades de los jóvenes. Sin embargo, la realidad actual demuestra que aún existe una brecha considerable entre la formación académica y las oportunidades laborales disponibles.

Datos recientes del Instituto Nacional de Estadística (INE) dan cuenta de que, en el segundo trimestre de 2025, la tasa de desocupación juvenil en Bolivia alcanzó el 4,7%, cifra superior al promedio nacional del 3,1%, lo que evidencia que los jóvenes entre 16 y 28 años enfrentan mayores dificultades para acceder a un empleo estable y de calidad.

Esta situación se ve agravada por la alta informalidad laboral, que en 2024 llegó al 84,2%. Esto significa que gran parte de los jóvenes trabaja sin acceso a derechos laborales básicos, sin seguridad social y con ingresos muchas veces insuficientes para desarrollar una vida digna.

Frente a este panorama, las universidades tienen una responsabilidad crucial en la preparación de los jóvenes para enfrentar los desafíos del mercado laboral. Es imprescindible que las instituciones de educación superior no solo brinden conocimientos técnicos, sino también que fortalezcan las habilidades blandas que demanda el mercado profesional, como liderazgo, trabajo en equipo, resolución de problemas y comunicación efectiva. Por otro lado, es importante que implementen estrategias que integren la formación académica con el desarrollo de habilidades prácticas, a través del “aprender haciendo”.

Iniciativas como las “ferias de la empleabilidad” buscan preparar a los jóvenes para presentar su marca personal, visibilizar sus experiencias extracurriculares y facilitar su conexión con empresas, fortaleciendo así su competitividad laboral y permitiéndoles enfrentar con mayores herramientas el mercado laboral cada vez más exigente.

Asimismo, las alianzas estratégicas entre universidades y el sector empresarial son fundamentales para que los jóvenes puedan realizar pasantías, prácticas profesionales y proyectos conjuntos, experiencias que les permiten aplicar sus conocimientos y ajustar su formación académica a las demandas reales del trabajo.

La implementación de servicios de orientación profesional “career coaching” también resulta esencial, pues guía a los estudiantes en la planificación de su carrera, la elaboración de currículums y la preparación para entrevistas, conectándolos con redes profesionales y posibles empleadores.

El uso de plataformas digitales de vinculación laboral se ha convertido en otra herramienta clave que no debe faltar en las universidades. Estas herramientas deben evolucionar y ser interactivas, tanto para los estudiantes como para los empleadores, reduciendo considerablemente los tiempos de contratación de nuevos colaboradores.

La combinación de estas estrategias es vital para cerrar la brecha entre educación y empleo, promoviendo que los jóvenes no solo accedan a un trabajo, sino que puedan desarrollarse profesionalmente y aportar al desarrollo económico y social del país.

En este contexto, la empleabilidad juvenil en Bolivia enfrenta desafíos significativos que requieren respuestas integrales y coordinadas. Las universidades deben asumir un rol activo en la formación de profesionales, adaptando sus programas académicos a las necesidades del mercado y fomentando competencias que aumenten las oportunidades laborales de los jóvenes. Solo con un compromiso conjunto entre la academia, el sector empresarial y el gobierno se podrá garantizar un futuro laboral más prometedor, equitativo y sostenible para la juventud boliviana.

Finalmente, las universidades no pueden limitarse a enseñar de la manera tradicional, sino deben cambiar el enfoque de la enseñanza, basada en el desarrollo de competencias y deben convertirse en puentes efectivos hacia la empleabilidad, acompañando a cada estudiante en la construcción de su camino profesional, contribuyendo así a la construcción de un país más competitivo y con oportunidades reales para todos.

* Ninoska P. Peñaloza Monzón, directora nacional de Servicios Estudiantiles y Retención de Unifranz

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