¿Qué pasó con el jaguar rescatado hace una semana en Manaos (Brasil)? Se lo va a devolver a la naturaleza ahora que está recuperándose tras recibir más de 30 perdigones (la mayoría alojados en el cráneo), fracturas, dientes rotos y un ojo lesionado. El mayor felino de América, símbolo de la Amazonia fue protagonista de una historia que sensibilizó a muchos, que quedamos impactados de ver a un depredador de su talla, exhausto, después de más de ocho horas de nado, casi sumergido en las aguas oscuras del Río Negro. El fabuloso animal entendió que para sobrevivir tenía que colaborar, se subordinó y se dejó arrastrar con la ayuda de la Policía militar del Amazonas.
Las imágenes de un jaguar pintado aferrado a la vida, abrazando un costal que lo arrastró por el río Negro con destino a tierra firme le dieron la vuelta al mundo. Sus impresionantes garras se activaron, pero no para atacar, sino para aferrarse al costal que le lanzaron. Sin aliento para activar su mecanismo de defensa, se dejó rescatar y curar. Joana Darc, veterinaria y secretaria de Estado, de Protección Animal, aseguró que el felino “sigue recibiendo todos los cuidados necesarios” de biólogos y veterinarios y que, una vez recuperado, será trasladado a un espacio más amplio con la esperanza de reinsertarlo en su hábitat natural. También le harán seguimiento satelital.
Se estima que quedan entre 64.000 y 170.000 jaguares en el mundo debido al comercio ilegal y el tráfico de fauna que genera. Se dice que se paga hasta $us 11.000 por ejemplar. Al jaguar de Río Negro lo salvaron, y la pregunta es ¿a cuántos no? ¿Y cuántos como él no tuvieron tanta suerte en Bolivia?