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Juegos artificiales

Viernes, 10 de octubre de 2025 a las 03:00

Por Redacción

Dentro de la propia opción de vida, has vivido experiencias maravillosas y también dolorosas. Has pintado tu vida como quieres, sin embargo, siempre aparecen otros dibujos que quieren hacer que desistas de tu opción fundamental. Y hoy quiero hablarte de todo aquello que nos puede impresionar, nos deja tan iluminados los ojos que nos quita la visibilidad. Vamos a hablar de los juegos artificiales de la vida.


Cuando aparecen momentos y espacios que nos llenan de placer, y que nos pueden hacer mover la silla en la que solemos sentarnos, entonces, surgen los cuestionamientos de si se está donde se debería estar. Y vale la pena meditar sobre este tema. Ya que muchas personas han vivido experiencias diferentes a su propia vocación. Se han emocionado tanto, que han tomado decisiones en caliente y luego se han equivocado. 


Las decisiones precipitadas y cegadas, no suelen ser acertadas.  Un momento diferente no se puede comparar con toda una historia de vida. La vocación en la que se ha trabajado durante tantos años con pasión, no la puede cambiar un momento. Y si esta opción se puso en aprietos y a temblar, probablemente hay que ve por qué, pero no precisamente para mudar de vocación. 


En la actualidad hay mucha gente que habla con el facilismo de abandonar una vocación y hasta dan consejos a quienes tienen claro su estilo de vida, con la argumentación de ser libre. Cuando uno decide, no se queda con todo, tiene que escoger una cosa y dejar otra. Y eso se llama libertad. Por eso la vida es de opciones.


En la sociedad escucharemos muchas voces. Una voz básica que resuena constantemente, es el de los que promueven la infidelidad, invitando a personas casadas a experiencias contrarias a su estado de vida. Compañeros de trabajo que invitan a su colega a fiestas o escenarios poco saludables para alguien que es casado.  O quienes hablan de la vocación sacerdotal diciendo “no estoy de acuerdo que un sacerdote no se case”.


 Siempre hay quienes opinen de la vida y vocación del otro. Y esas voces suelen tener cierta capacidad de convencimiento, suelen ser dulces para los oídos, pero no sanas. Siempre que alguien se nos acerque con voces contrarias a nuestra vocación, podemos hacernos la pregunta, esas voces ¿generan paz?, ¿traen responsabilidad? ¿son voces que vienen de Dios? Ya que no podemos asimilar cualquier voz, aunque vengan de personas que las dicen aparentemente con mucha seguridad.


En la carta de Pablo a los corintios, se nos advierte: “Satanás se disfraza de un ángel de luz”: 2 Corintios, 11,14. Desafortunadamente muchas veces nos hemos equivocado pensando que algo bueno había en propuestas y espacios que luego nos dejaron tristeza y desolación. Por eso, una experiencia de juegos artificiales, que mueve las emociones, no tiene la última palabra, aunque sí puede confundir.  Porque las luces se queman y termina el espectáculo.


Por eso sería interesante reconocer algunas clases de juegos artificiales nos pueden emocionar y hacer equivocar. Por ejemplo, hoy el celular parece que nos desborda. Hay quienes tienen juegos y son adictos a ellos, apuestan, pierden dinero, y los hace abocarse a una nueva adicción virtual, perdiendo el sentido de la realidad y obrando fuera de la lógica. Y así muchas clases de adicciones virtuales y no virtuales que nos sobrepasan.  O el caso clásico de adicción, del que no puede tomarse una cerveza para compartir, porque lo llevará a querer tomar con desenfreno y a obrar con violencia y descontrol. Es decir, un celular, una cerveza, o cualquier otra cosa puede ser más grande que nosotros mismos.


Quisiera terminar con una historia muy recurrente. Hace mucho tiempo un señor me decía que había conocido una mujer interesante, que lo hacía sentir bien, que le complacía en todo. Y le pregunté y su esposa dónde estaba cuando usted compartía con esta mujer nueva, él me dijo, en casa cuidando a mis hijos. Él continuó, pero esa mujer es diferente, me hace sonreír, me habla bonito. Yo le volví a preguntar, y ella ¿por qué lo trata tan bien? Me respondió, “bueno, yo le di empleo y la he ayudado cuando ella necesita, le paso algo de dinero, porque es pobrecita, a veces no tiene suficientes recursos para sus hijos”. Y terminó diciéndome, “a veces me gustaría estar con ella y dejar a mi esposa.  


Con esta historia termino ejemplificando la asistencia a una peligrosa función de juegos artificiales. La nueva mujer solo tenía intereses económicos, el hombre estaba confundido y soñando otras historias, perdiendo la capacidad de ver la realidad de la vida.  Eso son juegos artificiales, que nos llenan de emoción momentánea pero que no pueden regir nuestra vida, porque cuando se pierde la cordura, se pierde el horizonte.


Un abrazo, 
 

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