Como efecto de la pandemia de coronavirus, vivimos una crisis sanitaria mundial, que ha obligado a los gobiernos de diversos países a decretar cuarentenas obligatorias a los ciudadanos. Estas medidas han alterado no solo la rutina laboral en la industria, empresas y varios sectores, sino también ha llevado a buscar alternativas para que la productividad y el trabajo no se detengan.
El ser humano se reinventa con cada una de estas situaciones y, tarde o temprano, se adapta a los cambios.La pandemia ha detenido casi por completo nuestro estilo de vida, ese estilo que algunos llaman ‘normalidad. Esa normalidad a la que esperan volver “cuando todo esto pase”. Otros, sin embargo, ya están viviendo esta nueva normalidad y dudan de que las cosas cambien, más allá del tiempo que le tome al mundo erradicar la pandemia. En muchas cosas ya no habrá vuelta atrás.La rutina que han asumido en estas semanas de confinamiento le han demostrado de que se puede vivir de otra manera. Las medidas de prevención para evitar la propagación del Covid-19 cambiaron la forma en la que estábamos acostumbrados a trabajar. De pronto, en cuestión de días, el trabajo remoto llegó a nuestras vidas, para convertirse en un desafío. Incluso para las empresas que ya tenían implementado un día de home office a la semana. Esta nueva forma de estar en el mundo ha exigido a las compañías reaccionar rápidamente y adaptarse a los cambios, pero también las ha invitado a reflexionar sobre flexibilidad, productividad y, en especial, a afrontar los principales cambios que trae consigo esta forma de trabajar. La crisis económica parece una consecuencia ineludible de las medidas que se están tomando actualmente, pero aún no se tiene plena certeza de su magnitud. Y aunque la incertidumbre aún juega en contra de los análisis cabales, algunos expertos ya apuntan a cuál será la forma de adaptarnos al nuevo escenario laboral. El abogado laboralista Óscar Gómez Berthon efectúa un análisis del actual panorama del trabajo y lanza algunas pautas de lo que será la vida laboral en el país y en el mundo de aquí en adelante. Gómez indica que, ante todo primará la obligación de tomar medidas preventivas para evitar contagios y procurar proteger a la masa laboral y clientela en general. “Esto implicará, por parte del empleador, asumir gastos para dotar de distintos insumos de bioseguridad (trajes, guantes, barbijos, etc) para la masa laboral. Así como también adecuar su atención al cliente, procurando mantener la distancia correspondiente y los protocolos de seguridad acorde a cada rubro laboral”, afirma el especialista en Derecho Empresarial. “Por otra parte, hemos visto cómo la relación laboral tradicional se ha ido modificando. La reducción de la jornada laboral, el reconocimiento del trabajo a distancia (teletrabajo), son muestras que la legislación se vio obligada a ser reformada imprevista, con poco y casi ningún cálculo político (cosa rara en materia laboral)”, añade Gómez. La cuarentena viene demostrando que muchos puestos de trabajo no necesitan ser presenciales.Algunos de los cambios que se están produciendo, han llegado para quedarse. Por ejemplo, el incremento del comercio electrónico, con su correspondiente impacto en la logística y la programación, y los aspectos tecnológicos potenciados por el teletrabajo. Mercedes Valcárcel, abogada y directora de la fundación Generación, señala, en una entrevista al portal hoy.com, que el gran reto para las empresas no es pensar en que, cuando esta pandemia termine, todo volverá a ser como antes; sino en identificar las características y los beneficios de esta modalidad de trabajo, para que puedan implementarla más adelante. Al respecto, señala cuáles serán los principales cambios en la forma en que trabajaremos. Valcárcel dice será necesario diseñar la figura del e-líder. Básicamente, alguien que sea flexible, capaz de relacionarse con personas de cualquier origen y domine las herramientas digitales, tenga experiencia liderando equipos y les brinde autonomía. Acerca de las reuniones virtuales, adelanta que dejarán de ser una última opción para convertirse en una práctica constante por sus beneficios: reduce los tiempos y acorta las distancias. También recuerda que el trabajo remoto no será necesariamente hacerlo desde casa, aunque la coyuntura en la que nos encontramos hoy nos exige que sea así. “Cuando podamos volver a desplazarnos, el trabajo remoto nos permitirá cumplir con nuestras funciones desde un café, una biblioteca o una sala de reuniones. Sin embargo, como ya hemos visto antes, no todas las profesiones tendrán esta opción”, agrega la experta en desarrollo profesional. Probablemente, después de esta crisis, algunas empresas evaluarán la forma de conciliar la vida la laboral y personal en beneficio de sus talentos. Pero, paralelo a lo mencionado, lo más crítico puede ser afrontar que muchos sectores laborales, como los de servicios y entretenimiento, serán profundamente afectados, no solamente por las prohibiciones que puedan estipularse, sino, sobre todo, por el temor de la sociedad en general a llevar una vida como la de antes. Gómez Berthon considera fundamental que el Gobierno flexibilice la legislación laboral, minimice las obligaciones tributarias y promueva los emprendimientos y creación de empresas. “Ante la ausencia de ingresos y considerando los nuevos costos en medidas preventivas, será un hecho que surgirán rebajas salariales, falta de pagos mensuales e incumplimiento de beneficios sociales, que provocarán renuncias y despidos (justificados e injustificados), que, quizás, den como resultado una infinidad de denuncias y demandas laborales que llegarán a un sistema judicial totalmente colapsado”, finaliza el abogado.