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Proponen abrir YPFB al capital privado para revertir déficit y capacidad ociosa

Domingo, 05 de abril de 2026 a las 04:00

La estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos cerró 2025 con un déficit de $us 1.071 millones y una deuda acumulada de $us 1.581 millones, mientras la producción de gas y las reservas continúan en caída. Piden restructurar la compañía

En 1992, el gurú de las finanzas Warren Buffett acuñó una frase lapidaria: “Solo cuando baja la marea se sabe quién nadaba desnudo”. La cita se ha utilizado para describir cómo, cuando la euforia de los buenos tiempos pasa, deja al descubierto a empresas que se jactaban de ser sólidas en épocas de ‘vacas gordas’, pero que no supieron mantener la estabilidad en temporadas de ‘vacas flacas’. Esta reflexión aplica a la situación en la que ahora se encuentra la estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB).

Los datos son lapidarios. Según la última rendición de cuentas públicas sobre la gestión 2025, la estatal petrolera tiene un déficit de $us 1.071 millones al cierre del año.

A ese resultado negativo se suma una deuda flotante y reprogramada de $us 1.581 millones (unos 11.005 millones de bolivianos) acumulada principalmente por obligaciones vinculadas a la importación de combustibles.

En este escenario, especialistas y la propia estatal plantean replantear la estructura de la petrolera con el sector privado para que la compañía siga a flote. Esto plantea un giro total al carácter monopólico vigente desde la llamada nacionalización de los hidrocarburos.

¿Cómo debe ser YPFB?

El expresidente de la Cámara Boliviana de Hidrocarburos y Energía (CBHE), Carlos Delius, propone una profunda reestructuración de Yacimientos y advirtió que si no se aplican reformas estructurales en el sector, Bolivia podría enfrentar una crisis económica de gran magnitud.

El especialista planteó que la estatal petrolera debe reducir su tamaño, redefinir sus funciones y abrir espacios a la inversión privada para evitar un deterioro mayor del sistema energético.

“Yacimientos tiene el potencial de arrastrar al país hacia una crisis económica severa si no se hacen cambios profundos”, alertó.

Una de las principales propuestas de Delius es reducir drásticamente la estructura de YPFB, que actualmente —según estimaciones mencionadas en la entrevista— tendría alrededor de 8.000 trabajadores.

A su criterio, una empresa de este tipo podría funcionar con menos de una cuarta parte de ese personal.

“YPFB se ha convertido en una corporación demasiado grande para el país. Se tiene demasiado personal y costos muy altos”, dijo.

El exdirigente empresarial planteó desagregar la compañía en unidades más pequeñas y funcionales para hacerla más eficiente. “Hay que desagregar esta gran corporación en unidades que realmente funcionen”, afirmó.

Delius sugirió dividir las operaciones de la estatal por áreas específicas, como refinación, transporte o producción, para que cada unidad se concentre únicamente en su actividad principal.

Como ejemplo mencionó el caso de la refinación.

“Hoy no puedes tener una empresa que dice hacer refinación y no trabaja ni al 30% de su capacidad”, cuestionó.

El 1 de mayo de 2006, el gobierno de Evo Morales promulgó el Decreto 28701, que estableció que el Estado recuperaba el control del sector./EL DEBER

“Hay que asociarla”

El exministro de Hidrocarburos Álvaro Ríos advirtió que la situación de YPFB es “muy compleja y crítica” y planteó una reestructuración profunda de la estatal mediante asociaciones con capital privado y una redefinición completa de su rol en el nuevo escenario energético del país.

Según el analista, la estatal petrolera enfrenta una combinación de problemas estructurales: caída de reservas, menor producción de gas, pérdida de mercados externos y una infraestructura cada vez más ociosa.

“YPFB es un problema muy grande para Bolivia. Es un monstruo que pisa fuerte y puede arrastrar al país”, afirmó.

Como primer paso, Ríos considera que el Gobierno debería contratar una consultora internacional independiente para definir el nuevo modelo de la empresa.

Esta evaluación —dijo— debería analizar el nivel de reservas, la infraestructura disponible y las perspectivas del mercado energético.

“Una consultoría internacional en tres o cuatro meses puede decirnos cuál debe ser el nuevo rol de YPFB”, indicó.

Para la exautoridad este análisis permitirá determinar qué unidades de negocio son viables y cuáles deberían ser reestructuradas o asociadas al capital privado.

Al igual que Delius, Ríos sugirió una reestructuración de YPFB, segmentando la compañía en unidades de negocio totalmente independientes.

El núcleo de esta estrategia consiste en trascender el modelo de gestión actual para buscar asociaciones con capital privado, permitiendo que empresas especializadas operen cada una de estas divisiones con competitividad y eficiencia técnica.

“Hay que desmembrar YPFB y asociarla al capital privado por unidad de negocio”, sostuvo.

El exministro consideró imprescindible alcanzar un acuerdo político para impulsar reformas legales en el sector energético.

Entre las medidas mencionó la necesidad de aprobar una nueva ley de hidrocarburos y reformas en el sector eléctrico.

Según Ríos, estas decisiones requerirán liderazgo político del presidente Rodrigo Paz y acuerdos con diferentes fuerzas políticas. “Se necesita un consenso político al más alto nivel para aprobar esas leyes y definir qué hacer con YPFB”, señaló.

Ríos dijo que el país puede enfrentar una escasez de gas antes de lo previsto, al depender de una sola empresa “frágil, sin capital y politizada” para abastecer energía.

Menos renta petrolera

La crisis del sector también se evidencia en la caída de la renta petrolera, que pasó de $us 2.277 millones de en 2018 a apenas $us 1.013 millones en 2025, según los datos de la estatal.

En paralelo, la producción de gas natural, principal fuente de ingresos del sector, muestra una tendencia descendente.

Mientras en 2018 el país producía 51,5 millones de metros cúbicos por día (MMmcd) en 2025 la producción cayó a 27,34 MMmcd, es decir, prácticamente la mitad en siete años.

Las proyecciones oficiales tampoco son alentadoras: los escenarios de producción elaborados por YPFB anticipan que el declive continuará en los próximos años si no se concretan nuevos descubrimientos de magnitud.

El panorama también preocupa en materia de reservas. De acuerdo con la última certificación disponible, Bolivia cuenta con 4,5 trillones de pies cúbicos (TCF) de reservas probadas de gas.

Sin embargo, si se descuenta el consumo acumulado hasta finales de 2025, el volumen efectivo disponible se reduce a 3,7 TCF, lo que plantea interrogantes sobre la capacidad del país para sostener su rol como exportador de gas en el mediano plazo.

El informe también muestra la fuerte caída en las inversiones.

Durante el pico de la bonanza gasífera, en 2014 la inversión total en hidrocarburos superó los 2.100 millones de dólares. Para 2025 la cifra se redujo a 565 millones de dólares, menos de la tercera parte de lo que se invertía una década atrás.

En el caso específico de la casa matriz de YPFB, la inversión ejecutada en 2025 alcanzó $us 254,66 millones, lo que representa cerca del 80% del presupuesto programado.

La mayor parte de estos recursos se destinó a proyectos de redes de gas, biocombustibles y exploración.

En los últimos años la producción de gas se redujo, lo que afectó el suministro a los mercados de exportación.

Plantas industriales

El informe revela también que varias de sus principales plantas industriales operaron con niveles desiguales de utilización, e incluso una de ellas cerró el año sin actividad productiva.

La Planta de Amoniaco y Urea, el mayor complejo petroquímico del país, registró una utilización del 87% de su capacidad en 2025, según el informe oficial.

Esta instalación —clave para la producción de fertilizantes— tuvo además paradas programadas por mantenimiento, lo que afectó temporalmente su operación durante la gestión pasada.

En contraste, la Planta de Gas Natural Licuado (GNL) operó con solo el 22% de su capacidad.

Este complejo tiene el objetivo de licuar gas para abastecer a regiones alejadas del sistema de gasoductos, pero el bajo nivel de uso refleja la limitada demanda y la reducción en la disponibilidad de gas para industrialización.

El caso más crítico es el de la Planta de Biodiésel I, que cerró 2025 con 0% de utilización de capacidad, es decir, sin producción.

Esta instalación forma parte del plan estatal para reducir la importación de diésel mediante la mezcla de biocombustibles, pero su inactividad refleja retrasos en el desarrollo del programa de biodiésel en el país.

Pero el panorama se pone más complejo. La industrialización del gas enfrenta limitaciones operativas y de mercado, en un contexto marcado por menor producción de gas natural, caída de inversiones en el sector y la creciente presión por sustituir importaciones de combustibles.

En este escenario, la eficiencia de las plantas industriales se convierte en uno de los principales desafíos para la estatal en los próximos años.

El vicepresidente nacional de operaciones de la empresa, Sebastián Daroca, advirtió que el sector hidrocarburífero atraviesa serias dificultades debido a la falta de inversiones en los últimos años. “Somos testigos de que el desarrollo del sector de hidrocarburos ha tenido serios inconvenientes debido a la falta de inversión en puntos estratégicos”, señaló.

Las autoridades de la estatal coincidieron en que la falta de exploración en la última década ha provocado el actual escenario de declinación productiva, lo que obliga a replantear la política de inversiones del sector.

“Si no cambiamos esta política de inversiones para reponer reservas, podríamos enfrentar un escenario en el que Bolivia deba importar gas”, advirtió el vicepresidente de administración y contratos de YPFB, Raúl Álvarez.

LA CIFRA

950 millones de dólares. Es lo que el Estado invirtió en la construcción de la Planta de Amoniaco y Urea de Bulo Bulo.

40 millones de dólares. Es lo que invirtió la anterior administración de YPFB para la construcción de la planta de biodiésel.

PARA SABER

Exploración con pocos éxitos. De los pozos perforados recientemente por la casa matriz, solo Bermejo mostró resultados positivos, mientras otros proyectos exploratorios no lograron descubrimientos comerciales.

Rezago. Las inversiones se concentraron más en downstream (industrialización y comercialización) que en exploración. En 2025 la exploración ejecutada fue de $us 152 millones frente a $us 216 millones presupuestados por la estatal petrolera durante este periodo.

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