Su discurso durante la posesión como la máxima autoridad de la Cámara de Industria y Comercio (Cainco) de Santa Cruz sigue retumbando entre los sectores empresariales. El pasado jueves, durante el acto oficial y ante las autoridades ministeriales y locales, Fernando Hurtado pedía un nuevo modelo económico de relacionamiento entre Estado y empresarios, pedía una "fórmula virtuosa que favorezca a los sectores.
Hurtado reforzó su idea en Influyentes, el programa matinal de EL DEBER Radio. De manera contundente, el líder del empresariado cruceño dijo: Necesitamos una Bolivia que funcione.
Considera prioritario un diálogo abierto con el Gobierno. La invitación la realizó durante su discurso de apertura en la Fexpocruz 2021, en septiembre del pasado año, ahora la retoma. Hurtado confía en la relevancia de un diálogo a fondo donde no nos centremos en las ideas fijas.
La propuesta facilitada por Cainco es clara. El modelo económico persigue la redistribución de la riqueza que significa generación de empleo. Hurtado tiene claro que quienes hacen viable este camino son las familias empresarias.
En el país, el 80% de las empresas corresponde a las unipersonales que sostienen a una familia. Las estadísticas facilitadas por Cainco indican que un 95% de las empresas que operan en el país tienen a una familia detrás.
Las palabras en el discurso de posesión resumen el sentimiento de estas personas que son parte fundamental de la sociedad, confiesa el propio Hurtado. En representación de todos ellos, asume el compromiso de no cruzarse de brazos y seguir adelante a pesar de la falta de respuesta por parte del Gobierno nacional.
Para el empresario, el momento actual requiere arreglar lo que no está funcionando. Pide al Gobierno dejar de lado las etiquetas. No queremos neoliberalismo y tampoco estatismo, sentencia. Eso sí, reclama a las autoridades la predisposición de buscar caminos, de mirar para adelante y buscar una fórmula que funcione. En este mirar hacia el futuro, Hurtado apunta la consolidación del HUB Viru Viru, el fortalecimiento de las relaciones comerciales e industriales con El Alto y la relación amigable del Estado con el emprendimiento privado.