¿Quiere recibir notificaciones de alertas?

Clasificados

Otto va a la izquierda y JP a la derecha, así comienza la campaña para el balotaje

Miércoles, 08 de abril de 2026 a las 06:29

El TED sorteó jurados y definió la ubicación en la papeleta para la segunda vuelta, mientras las campañas de Otto Ritter y Juan Pablo “JP” Velasco muestran sus diferencias en medio de una creciente polarización en las redes sociales.

El Tribunal Electoral Departamental (TED) de Santa Cruz dio ayer un paso clave en el calendario rumbo al balotaje del 19 de abril. Sorteó a 53.772 jurados electorales que administrarán las mesas de votación en todo el departamento y definió la ubicación de las candidaturas en la papeleta: Otto Ritter irá en el lado izquierdo y Juan Pablo “JP” Velasco estará a la derecha.

Estos pasos del calendario se dieron después de la presentación de los resultados finales de las elecciones subnacionales, que incluyó el cómputo de 105 mesas que se repitieron el pasado domingo.  Esto  marca el inicio formal de la campaña para la  segunda vuelta que se perfila como una de las más disputadas e intensas a escala nacional.

El avance en el cronograma electoral ordena el proceso institucional y acelera el ritmo político. Con menos de dos semanas por delante, ambos candidatos han intensificado sus recorridos, apariciones públicas y presencia en redes sociales, en un intento por captar el voto indeciso en un escenario donde ningún bloque logró imponerse con claridad en primera vuelta.

Con las reglas ya establecidas, las campañas comenzaron a mostrar con mayor nitidez sus diferencias estratégicas. Mientras Ritter, postulante por Santa Cruz Para Todos (SPT), apuesta por ampliar su base mediante alianzas políticas y sectoriales, su rival Velasco, de la alianza Libre, insiste en una campaña centrada en el voto ciudadano directo, descartando acuerdos formales con otras fuerzas.

Velasco fue enfático en cerrar la puerta a negociaciones políticas en esta etapa. “Nosotros no estamos en negociación con absolutamente nadie”, afirmó en una entrevista en EL DEBER, en la que remarcó que su prioridad es “conquistar el voto” en el poco tiempo disponible antes del balotaje.

Aseguró que respeta a las fuerzas que no lograron pasar a segunda vuelta, pero considera que reunirse “entre cuatro paredes” con otros actores políticos sería una pérdida de tiempo frente a la necesidad de conectar con la ciudadanía. No obstante, aclaró que sí está abierto a consensos futuros en la Asamblea Legislativa Departamental, aunque sin comprometer alianzas antes del día del balotaje.

El discurso de Velasco se centra en una narrativa de renovación, con propuestas como el impulso al tren metropolitano, la conversión de Santa Cruz en un hub tecnológico y la descentralización de los servicios de salud, buscando proyectar una imagen de gestión orientada al futuro. Su estrategia apunta a interpelar directamente al electorado, sin intermediación de estructuras partidarias tradicionales.

En contraste, Ritter ha optado por una estrategia de apertura política. Apenas un día después de la primera vuelta, el candidato sumó el respaldo del alcalde electo de Samaipata, Richard Miranda (Nueva Generación Patriótica), y ha sostenido reuniones con figuras vinculadas a otras tiendas políticas, como el abogado Martín Camacho, cercano al líder de Creemos, Luis Fernando Camacho.

A ellos se suma el pronunciamiento del ex candidato Eduardo Pereira (Unidos por los Pueblos), quien aseguró que sectores orgánicos y bases respaldan al postulante de SPT, incluso con la posibilidad de que actores vinculados al Movimiento al Socialismo (MAS) terminen apoyando esa candidatura.

La construcción del llamado “sueño cruceño” se presenta en ese sentido como un proyecto inclusivo, abierto a distintos sectores sin distinción política. Ritter ha insistido en la necesidad de unidad como eje de su campaña, en un contexto marcado por la fragmentación del voto y la ausencia de  una mayoría nítida en la Asamblea Legislativa Departamental, lo que obligará a cualquier futura gestión a negociar y construir consensos.

Esta apertura a alianzas ha sido aprovechada en redes sociales para cuestionar a Ritter, apuntando a una supuesta cercanía con sectores históricamente afines al masismo, en una muestra de cómo el debate político se ha trasladado directo al terreno digital, donde las acusaciones, la desinformación y los ataques personales han cobrado protagonismo.

JP Velasco continúa con su campaña de acercamiento a la gente. Foto: Libre

Guerra sucia

La percepción de amplios sectores ciudadanos es que la campaña electoral, desde las elecciones nacionales de 2025, ha estado marcada más por ataques que por propuestas. En esta segunda vuelta, esa tendencia no solo se mantiene, sino que parece intensificarse, con un ecosistema digital que amplifica contenidos negativos y favorece la confrontación.

El propio Ritter rechazó cualquier vínculo con prácticas de guerra sucia y aseguró que no recurrirá a ese tipo de estrategias. “Hemos rechazado cualquier insinuación de que hagamos guerra sucia, y no lo vamos a hacer”, afirmó, al tiempo de referirse con ironía a la viralización de contenidos en su contra en redes sociales.

“Estoy famosísimo, más famoso que Bad Bunny”, dijo, en alusión a la cantidad de publicaciones que circulan sobre su candidatura. El postulante insistió en que su campaña seguirá enfocada en el contacto directo con la gente, recorriendo barrios, comunidades y municipios, bajo la idea de un proyecto basado en la unidad.

En la misma línea, pidió evitar ataques personales y apeló a una campaña sin calumnias ni mentiras. “No hay que herir familia ni dignidad. Lo nuestro es construir, no es destruir”, sostuvo, marcando distancia de las dinámicas más agresivas que dominan parte del debate público.

Sin embargo, los datos muestran un escenario complejo. Un monitoreo del Observatorio de Género de la Coordinadora de la Mujer identificó al menos 665 publicaciones con contenido de acoso y violencia política digital contra 17 candidatas en estas elecciones subnacionales, evidenciando un patrón de hostigamiento que afecta especialmente a mujeres en política.

La candidata de Libre a vicegobernadora Paola Aguirre denunció que ocupa el segundo lugar entre las más atacadas a nivel nacional, en un contexto de agresiones que incluyen burla, estereotipos y descalificaciones.

La voz de los expertos

Para analistas, este fenómeno no es aislado, sino parte de una transformación más amplia del escenario político. El politólogo Orlando Peralta advierte que la guerra sucia se ha convertido en un componente predominante de las campañas, impulsado por el uso de redes sociales, la inteligencia artificial y plataformas como TikTok, que permiten viralizar contenidos en tiempos reducidos y con gran alcance.

“Aquí lo que importa es cómo yo desgasto al candidato opositor”, señala, al explicar que, en un contexto de limitaciones económicas y estructurales de la Gobernación, las propuestas tienden a repetirse y el foco se desplaza hacia el desgaste del rival.

En ese sentido, Peralta también apunta a la debilidad de las estructuras políticas que sostienen a ambos candidatos. Por un lado, una alianza nueva como Libre, que busca posicionarse en tiempo récord; por otro, una candidatura como la de Ritter, que si bien tiene reconocimiento, se apoya en una sigla prestada.

Este escenario, según el experto, contribuye a que la disputa se centre menos en proyectos de largo plazo y más en la competencia inmediata por captar o restar apoyo al adversario.

En la misma línea, el analista de datos y sociólogo Wilmer Machaca sostiene que la desinformación siempre ha existido, pero que el entorno digital ha amplificado su impacto, generando mayores niveles de polarización e intolerancia.

El experto explica que las fracturas sociales no resueltas son aprovechadas por los actores políticos para movilizar emociones y construir estrategias basadas en la confrontación, un fenómeno que no es exclusivo de Bolivia, sino que se replica a nivel global.

En este contexto, la segunda vuelta entre Ritter y Velasco no solo se definirá por la capacidad de sumar apoyos o conquistar indecisos, sino también por la forma en que ambos logren navegar un escenario marcado por la desinformación, la confrontación y una creciente demanda ciudadana por propuestas concretas.

Con la papeleta ya definida y el reloj electoral en cuenta regresiva, la disputa por la Gobernación de Santa Cruz entra en su fase más decisiva, en medio de una campaña donde el ruido muchas veces parece imponerse al debate de fondo, y donde cada estrategia puede inclinar la balanza en un resultado que, hasta ahora, permanece abierto.

¿Quiere recibir notificaciones de alertas?

Las notificaciones están desactivadas

Para activar las notificaciones: