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Medicina de precisión: así transforman la genética y la IA la formación médica

Miércoles, 25 de febrero de 2026 a las 09:20

Por Redacción

Las facultades de Medicina integran genética, biotecnología e inteligencia artificial (IA) en sus planes de estudio con el objetivo de formar profesionales capaces de ofrecer diagnósticos y tratamientos personalizados, sustentados en el análisis de datos clínicos y perfiles genómicos

La medicina de precisión dejó de ser una promesa futurista para convertirse en eje estructural de la formación universitaria en salud. Las facultades de Medicina integran genética, biotecnología e inteligencia artificial (IA) en sus planes de estudio con el objetivo de formar profesionales capaces de ofrecer diagnósticos y tratamientos personalizados, sustentados en el análisis de datos clínicos y perfiles genómicos.

“La tecnología, la inteligencia artificial, son herramientas importantísimas hoy en día y no podemos obviar porque el mundo está inmerso en esa realidad y la medicina mucho más”, afirma Miguel Ángel Silva, médico y director de la carrera de Medicina de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz). Su advertencia resume el giro pedagógico que atraviesan las universidades: ya no basta con memorizar protocolos, ahora es imprescindible comprender algoritmos, interpretar información genética y aplicar herramientas digitales con criterio clínico.

La irrupción de la IA en hospitales y consultorios ha acelerado esta transformación académica. “Para la medicina es una herramienta importantísima para ayudar a generar diagnósticos mucho más precisos, alcanzar y llegar a la gente a lugares recónditos donde la salud, o físicamente, no llega”, explica Silva. Los sistemas inteligentes permiten analizar imágenes médicas, detectar patrones en grandes volúmenes de datos y anticipar riesgos, mientras que la telemedicina amplía el acceso a la atención en regiones alejadas.

Desde el ámbito tecnológico, Alfonso Martínez, director general de Incepto para Iberia y Latinoamérica, destaca el impacto múltiple de estos avances: “Esta clase de algoritmos tiene un triple impacto: para los pacientes, mejora la calidad de la atención recibida y reduce los tiempos de espera; para los profesionales, permite priorizar los casos de más riesgo, ayuda a ahorrar tiempo en la elaboración del informe y mejora la eficiencia; y para las organizaciones, mejora los flujos asistenciales y optimiza tiempos”.

Pero la medicina de precisión no se limita a la IA aplicada al diagnóstico. Su núcleo está en la genética. “Estamos en la época de la genética, en la que conocemos mucho sobre el genoma y al mismo tiempo desconocemos mucho sobre la función de los genes”, explica la médica y bióloga Shirley Andrade. El conocimiento del perfil genético individual permite ajustar fármacos, definir dosis exactas y anticipar reacciones adversas, especialmente en enfermedades complejas como el cáncer, trastornos autoinmunes o patologías raras.

Andrade subraya que “la parte ambiental la podemos modificar con los tratamientos preventivos, con medicamentos, entre otras cosas, pero la parte genética, en este caso con la introducción de terapias génicas se ha logrado realizar algunos avances”. En este escenario, la farmacogenómica se apoya en algoritmos avanzados para procesar información molecular. “Son estudios que requieren de especialistas muy calificados, nos ayuda la IA para poder colaborar con los algoritmos que son muy complejos y un laboratorio y mucho financiamiento”, puntualiza.

La convergencia entre genética, biotecnología y análisis de datos redefine también las competencias que deben adquirir los futuros médicos. El decano académico de Unifranz, Jimmy Venegas, advierte que “las nuevas tecnologías como la inteligencia artificial (IA) están generando un impacto significativo en el sector salud, especialmente en hospitales, consultorios y quirófanos. Esta tecnología permite predecir patrones, optimizar recursos y reducir errores humanos”.

En las aulas, esta transformación se traduce en simulaciones clínicas virtuales, análisis de bases de datos biomédicas y formación en ética digital. Silva reconoce que el cambio implica rediseñar los currículos: “Hay universidades como Unifranz que estamos empezando a rediseñar nuestros planes de estudio, nuestros currículos justamente con esa visión innovadora, transformadora, adecuándonos a la nueva evolución tecnológica”.

El desafío, sin embargo, no es solo técnico. La incorporación de algoritmos plantea interrogantes sobre privacidad, sesgos y gobernanza de datos. “La inteligencia artificial debe ser un complemento, no un sustituto del conocimiento médico”, advierte Gastón Cornejo, docente en la Universidad Franz Tamayo, al recordar que el juicio clínico y la empatía siguen siendo insustituibles.

La medicina de precisión, impulsada por la genómica y la IA, exige así un nuevo perfil profesional: médicos capaces de dialogar con la tecnología sin perder el enfoque humano. En la era del dato y del ADN, la formación médica se reconfigura para un futuro en el que cada diagnóstico y cada tratamiento respondan a la singularidad biológica de cada paciente.

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