En medio de un escenario marcado por una fragilidad macroeconómica, crisis energética e incertidumbre política, el mercado laboral boliviano comienza a mostrar señales de transformación estructural. El más reciente Estudio de Competencias Laborales – Septiembre 2025 del Observatorio Nacional del Trabajo (ONT) revela un crecimiento sostenido en la demanda de perfiles digitales, estratégicos y de liderazgo, configurando un nuevo mapa de poder dentro de las organizaciones.
“Este documento consolida información cuantitativa y descriptiva sobre la demanda de competencias en el mercado laboral nacional”, señala Pedro Sáenz, director del ONT. El estudio identifica que, aunque el 78,83% de las vacantes sigue concentrado en el nivel operativo, existe un incremento del nivel estratégico que alcanza el 15%, superior al registrado el mes anterior.
El ONT es parte del Centro de Pensamiento Estratégico de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz), desde donde se impulsa investigación aplicada orientada a la planificación del capital humano y la formulación de políticas públicas. En ese marco, el informe no solo describe tendencias, sino que vincula las dinámicas laborales con el contexto económico nacional.
“La metodología aplicada se sustenta en la recopilación sistemática de convocatorias laborales publicadas en plataformas digitales, con criterios de inclusión y exclusión definidos para garantizar representatividad y consistencia”, explica el estudio. Para ello, se utilizó web scraping asistido por inteligencia artificial y modelos de procesamiento de lenguaje natural que permitieron clasificar competencias en tres niveles: base, críticas y sistémicas.
Uno de los hallazgos más relevantes es la consolidación de competencias digitales dentro de las llamadas competencias críticas. El manejo de software lidera el ranking, seguido por ventas y programación. Esta última representa más del 11% de las competencias críticas demandadas y se concentra principalmente en el nivel operativo, con más del 80% de los requerimientos en ese segmento.
“El desarrollo de software, soporte técnico, automatización de procesos y análisis de datos muestran una tendencia sostenida desde mayo de 2025”, indica el documento. A ello se suma la presencia de herramientas específicas como SQL, AWS y plataformas de visualización de datos como Power BI, lo que evidencia una digitalización transversal en sectores como comercio, servicios empresariales y tecnología.
Pero la transformación no se limita a lo técnico. En el ámbito sistémico, el liderazgo encabeza la lista con el 22,13% de los requerimientos, seguido por gestión de procesos e innovación. “Las cinco competencias sistémicas más frecuentes representan casi el 90% del total, lo que indica una fuerte orientación hacia perfiles con capacidad de conducción organizacional”, señala el informe.
Este comportamiento coincide con el crecimiento del nivel estratégico dentro de la estructura jerárquica de las vacantes. “El aumento respecto al mes anterior podría reflejar procesos de renovación directiva y reorganización institucional”, explica el ONT, en un contexto posterior a la primera vuelta electoral y ante la expectativa de cambios en la política económica.
El estudio también identifica la emergencia de perfiles híbridos que combinan capacidades comerciales con habilidades tecnológicas. Las competencias técnicas más demandadas incluyen ventas (17,16%), gestión de proyectos (15,49%) y marketing digital (11,68%). “La expansión del comercio electrónico y la digitalización de procesos empresariales están redefiniendo los perfiles ocupacionales”, destaca el documento.
En paralelo, competencias transversales como trabajo en equipo (19,28%), responsabilidad (13,08%) y comunicación (11,86%) mantienen una alta valoración. “Las habilidades blandas siguen siendo determinantes para la empleabilidad, especialmente en funciones operativas y de contacto directo con el cliente”, subraya el análisis.
La concentración sectorial también acompaña esta transformación. El 58,87% de los requerimientos laborales se ubica en el sector terciario, confirmando la terciarización sostenida de la economía boliviana. Dentro de esta categoría, las actividades de dirección y gestión empresarial concentran el 44,34% de las vacantes, reflejando un fortalecimiento de estructuras organizativas formales.
“Este esfuerzo reafirma el compromiso del ONT de contribuir con información confiable y pertinente para la planificación estratégica del capital humano en Bolivia”, afirma Sáenz en la presentación del estudio. La investigación apunta a servir como herramienta técnica para empresas, instituciones educativas y organismos públicos que buscan alinear formación y demanda laboral.
En un entorno de crecimiento proyectado de apenas 1,1% e inflación cercana al 18%, la apuesta por competencias digitales, liderazgo e innovación se perfila como una estrategia empresarial para sostener competitividad. La digitalización, lejos de ser una tendencia marginal, se consolida como eje estructural del mercado laboral boliviano.
El desafío, advierte el informe, será reducir las brechas entre la oferta formativa y las nuevas demandas del aparato productivo. Mientras el grueso del empleo continúa siendo operativo, el poder organizacional comienza a desplazarse hacia quienes dominan la tecnología, gestionan proyectos y lideran procesos de transformación.
¿La economía boliviana está dando un giro hacia un modelo más estratégico y digital o se trata de ajustes coyunturales ante la crisis? El estudio del ONT deja abierta la discusión, pero los datos muestran con claridad que liderazgo y programación ya no son competencias complementarias: son el nuevo núcleo del mercado laboral formal en Bolivia.