Al menos 33 personas murieron por el tifón más fuerte que azotó este año a Filipinas, indicaron las autoridades, que tienen informes “alarmantes” de destrucción en las islas más afectadas por la tormenta.
Más de 300.000 personas huyeron de sus casas y hoteles de playa cuando el tifón Rai arremetió contra las regiones del sur y centro del país, donde dejó zonas sin comunicación y derribó postes de electricidad.
Rai era un supertifón cuando embistió el jueves la popular isla turística de Siargao, con vientos máximos de 195 km/h.
Fotos aéreas difundidas por el ejército mostraron la amplitud de los daños en la ciudad de General Luna, a la que muchos surfistas y vacacionistas acuden para las fiestas de fin de año, con viviendas cuyo techo fue arrancado y escombros por el suelo.
La vecina isla de Dinagat fue “arrasada” por la tormenta, indicó la gobernadora Arlene Bag-ao en Facebook, enumerando casas, barcos y terrenos destruidos.
La fuerza de los vientos de Rai bajó a 150 km/h al avanzar por el archipiélago, dejando a su paso inundaciones en pueblos, árboles arrancados y viviendas de maderas destrozadas.
El supertifón se encontraba sobre el mar de China Meridional y se dirigía hacia Vietnam, según el servicio meteorológico nacional.
Más de 18.000 militares, policías, guardacostas y bomberos se unirán a las tareas de búsqueda.
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BBC
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