Tras dos años de encierro los estudiantes volvieron a las aulas. El reencuentro en el primer día se dio en medio de medidas de bioseguridad y aglomeraciones que fueron inevitables, tanto fuera como dentro de los establecimientos.
Para los estudiantes fue una jornada emotiva, pero más para aquellos que por primera vez acudieron a la escuela y conocieron personalmente a sus compañeros y profesores.
Diego Matías Parra es uno de ellos. Cursa el segundo de primaria. El kínder y el primer grado lo hizo a través de un monitor y ayer fue su primer día de escuela en La Salle.
“Mi hijo conocía a la mayoría de sus compañeros por el monitor de la computadora. Estaba súper emocionado, el único detalle fue madrugar, porque debió despertar una hora antes que para las clases virtuales”, explicó su padre Marcelo Parra.
Al salir de clases Diego comentó que todo era distinto de forma presencial, más estricto.
En la unidad educativa Leonor Ribera, ubicada en el centro de la ciudad, Ruth Maribel dijo que su pequeña estaba entusiasmada por conocer su escuela. “Ya quiero ver a mis compañeros, al profesor, quiero estar en recreo, jugar con ellos”, decía la niña antes de llegar a la escuela.
El retorno a las aulas movió la nueva normalidad. A las 7:00 de este lunes, los micros ya estaban repletos, mucho más que lo habitual.
En los establecimientos se generó un intenso movimiento, principalmente en la aplicación de las medidas la bioseguridad donde también se involucraron los padres de familia. Sin embargo, no faltaron las aglomeraciones en el ingreso y salida de los centros educativos.
En la unidad educativa Villa Rosario, ubicada en la avenida Piraí, ingresaron a las 7:30, pero no todos llegaron a tiempo, por lo que al menos 70 estudiantes tuvieron que esperar que concluya el acto cívico para ingresar al establecimiento. Los de primaria acudieron con sus padres, por lo que no se cumplió el distanciamiento social.
“En el colegio los padres se están ocupando de la bioseguridad, porque no tenemos ayuda de las autoridades, pero queremos que todo sea seguro para nuestros hijos”, remarcó Marcelo Veliz, delegado de quinto A.
En este establecimiento, los papás acordaron un aporte mensual de Bs 8 para comprar materiales de bioseguridad y para el pago de sueldo de un regente que controlará la seguridad y la bioseguridad.
En la unidad Leonor Ribera, implementaron medidas, como la desinfección y la toma de temperatura en el ingreso. Además, de los filtros recomendados por las autoridades educativas y de salud.
La directora, Amelia Alvarado, explicó que en el control se detectó a un escolar con síntomas de coronavirus, por lo que se llamó a sus padres, para que lo lleven a casa. “Estamos pidiendo responsabilidad a los padres. Estamos en campaña para trabajar con ellos, que nos colaboren porque tenemos que extremar medidas de prevención”, reflexionó la directora.
En este establecimiento hay más de 30 alumnos por curso, por lo que cada pupitre es compartido por dos estudiantes.
Para los profesores el retorno implica un reto, pues no solo deben encargarse de dictar la clase, sino también vigilar que los niños no se quiten el barbijo ni estén en contacto permanente.
Lo mismo para los porteros y regentes, que deben controlar a los estudiantes, principalmente en recreo. En el módulo 24 de Septiembre, zona norte, un grupo de estudiantes se reunieron y la portera les pedía que mantengan distancia y eviten quitarse el barbijo.
En el módulo educativo del nivel inicial Mirette Sciaroni tampoco se pudo evitar las aglomeraciones antes de la entrega del desayuno escolar.
En algunos establecimientos como La Salle, turno mañana, se organizaron para minimizar los riesgos. Se fijó una puerta de ingreso y salida por cada paralelo.
En el módulo Wenceslao Montero los padres donaron señaléticas con información de bioseguridad y desinfectantes.
También se reportaron problemas en la infraestructura. En el módulo Enrique Aponte el techo estaba dañado. Mientras que en la unidad Feliciano Rodríguez no pasan clases presenciales porque cinco aulas fueron invadidas por aves.
La DDE
El director departamental de Educación, Eliseo Huayllani, destacó el esfuerzo que han hecho los padres de familia para que los niños vuelvan a las aulas y la coordinación con las distintas instituciones que apostaron por la presencialidad.
En una evaluación de la primera jornada de clases, reconoció que se han presentado algunas falencias, las cuales se irán subsanando en el transcurso de la semana. “Tenemos algunos escollos al comenzar y algunas falencias que vamos a solucionar”, resaltó.
Sobre las medidas para evitar contagios, instó a la aplicación de filtros de control.
Huayllani explicó que las 3.077 unidades educativas del departamento deben retornar a las aulas. “Puede que hoy, (ayer) alguno no esté empezando por aspectos de fuerza mayor, pero ya se regularizará. La instrucción es que todos retornen”, sostuvo.
Retrasaron el retorno
Algunas unidades educativas postergaron hasta hoy el retorno a las clases presenciales, porque la primera jornada se abocaron a la organización. Tal es el caso del Gastón Guillaux, donde ayer los padres de familia se reunieron para verificar la bioseguridad. La dirigenta Maritza Limachi informó que la Alcaldía les entregó material de bioseguridad, pero proyectan que no alcanzará.
“Nos entregaron un frasco de alcohol por cada 100 estudiantes. Eso alcanza para dos meses. La demanda es mucho mayor, por eso los padres nos tuvimos que organizar”, detalló.
A su vez, la directora, Isabel Meneses, remarcó que, con el apoyo de los padres, las clases arrancarán en esta jornada.
El presidente departamental de los padres de familia, Luis Aguilar, indicó que inclusive tiene reporte de unidades que insisten en seguir solo en clases virtuales.