La historia y el paisaje urbano que conserva el corazón cruceño atrae a visitantes, quienes son los que perciben de primera mano algunos problemas recurrentes que restan el atractivo al centro de la capital cruceña. Los vecinos tienen identificados al menos siete aspectos en los que se necesita trabajar para la revitalización de este sector de la ciudad.
La inseguridad, el desnivel en las vías y aceras, el caos vehicular, la falta de incentivo para la preservación de las casonas, el desorden en el comercio, la proliferación de boliches y los parqueos son los problemas recurrentes.
La Alcaldía asegura que trabaja en un proyecto de revitalización de esta zona de la ciudad.
El primer problema se identifica en el trayecto hacia el centro, donde los conductores se enfrentan a largas filas, ocasionadas principalmente por la gran cantidad de micros y por los vehículos mal paqueados que copan hasta dos carriles.
El caos no solo se da en los alrededores de los mercados Siete Calles y Los Pozos, sino también en la zona hospitalaria, dado que la mayoría de las líneas pasa por los mismos lugares.
Carlos Pérez, que realiza el servicio de taxi, indicó que cerca al mediodía y después de las 18:00 es complicado manejar en las calles destinadas al transporte público debido al alto tráfico.
De acuerdo con una investigación realizada por la Sociedad de Ingenieros de Bolivia (SIB), por las 16 rutas destinadas al transporte público en el centro cruceño circulan por hora más de 2.000 microbuses de 105 líneas, lo que genera largas filas y un tránsito lento.
Los vecinos que viven en el centro cruceño encargaron un estudio para identificar los problemas, entre ellos señalan los desniveles en algunas vías y en las aceras, el insuficiente alumbrado público y el comercio ambulante.
“Hemos visto gente que se ha torcido el tobillo y personas de la tercera edad con bastón que deben bajarse a la calzada para poder continuar su paso por los desniveles de las aceras”, comentó María Eugenia Gonzales, trabajadora de un negocio.
Ronny Gadea, vecino de la zona del Colegio Nacional Florida, lamenta la falta de mantenimiento y de incentivos para preservar las casonas, porque muchas de ellas se están derrumbando. A eso se suma el abandono de varios locales comerciales, donde se colocan letreros que ofertan puestos en alquiler.
“El centro fue una zona comercial y ahora se lo ve vacío porque la gente prefiere los grandes centros comerciales que ofrecen hasta parqueos”, comentó Gadea que ha vivido toda su vida en el centro.
En lo que respecta a la inseguridad, el foco de este problema se centra en la zona de El Arenal y sus alrededores que, según los vecinos, además de los que roban ‘al vuelo’ a los pasajeros de micros, se suman personas que se camuflan para comercializar sustancias controladas.
“Esta parte está siendo denominada como ‘zona roja’ porque en vez de vender cosas buenas se comercializan las malas, como drogas. Esto es algo constante y como se puede ver, la mayoría de las casas comerciales se encuentran cerradas, debido a la delincuencia que se campea”, dijo Juan Carlos Sanabria, vecino de la zona. Rubén García, activista que se movilizó en defensa de las losetas y vecino del centro, asegura que el poco movimiento comercial que se está dando es lo que ahonda el abandono.
“Existen espacios inseguros porque ha habido un abandono del Gobierno Municipal, y eso nos incluye también a los ciudadanos. Entonces, esa falta de actividad económica e incentivos para la inversión es lo que trae el resto de los problemas”, acotó.
Los vecinos también han identificado potencialidades del centro en las que se debe trabajar, como son sus edificios patrimoniales, la plaza 24 de Septiembre, sus calles que son únicas por la historia del enlosetado y el atractivo histórico y comercial. Piden a las autoridades trabajar en la reducción de las líneas de micros, en la reorganización de las áreas destinadas al parqueo, en la creación de calles peatonales y la incorporación de ciclovías.
Plan municipal
La secretaria municipal de Planificación Para el Desarrollo, Andrea Daza, informó que se tiene un proyecto para la revitalización del centro cruceño junto a entidades internacionales, entre ellas el Banco Mundial. Entre sus objetivos está desarrollar una visión del Distrito 11 para el 2050 e implementar una estrategia para los próximos 10 años.
Daza indicó que, en una primera instancia, el proyecto está compuesto por cinco fases: la primera es un diagnóstico y análisis, además de identificar a los actores que van a participar. La segunda fase es la construcción de estrategias urbanas.
La tercera contempla la implementación de planes.
Luego se tiene previsto ejecutar programas de inversión, donde se priorizará lo más urgente. Por último, la comuna tiene un proyecto de urbanismo táctico, cuya licitación será lanzada a finales de enero para que pueda ser ejecutada en marzo. Se prevé intervenir en cinco lugares con cambio del mobiliario urbano y pintado de murales.
Estos puntos son: la Pascana de la Recova, en la calle Florida y Libertad; el Rincón de la Cruz, sobre la calle Lemoine y Parapetí; la Senda de la Cruz, en la calle Mercado y Vallegrande; La Huella del Espino Blanco, en la plaza Colón, y la zona hospitalaria, en las calles España y Rafael Peña.
Señaló que estos espacios fueron consensuados en mesas técnicas con los vecinos del Distrito 11.
Con respecto a las problemáticas, Daza sostuvo que los mismos se van a solucionar porque han sido identificados dentro de la primera fase de revitalización del centro. “Esos problemas son la base para la construcción de estas estrategias”, complementó.
Por su parte, el arquitecto Ernesto Urzagasti dijo que el centro histórico necesita una inversión y una visión integral para poder mejorarlo, para no volver a caer en la “malograda” intervención que tuvo la gestión municipal al intentar cambiar las losetas por pavimento flexible dentro del primer anillo.
“Según ellos, sacando las losetas y poniendo pavimento, se podía embellecer el centro histórico. Esto no es un tema de embellecimiento, sino de entender cómo esta zona con cualidades espaciales únicas, por haber sido durante más de dos siglos el centro de la ciudad, debe preservarse y mantenerse”, complementó.
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