Para Laura La Faye, de 35 años, los días de grabaciones, flashes y televisión quedaron en el recuerdo. Hoy, ella vive una de las etapas más felices y plenas, rodeada de amor, como siempre lo soñó. Y es que a pesar de los duros golpes que le dio la vida, la recompensa fue gratificante. Laura espera la llegada de su tercer bebé en los próximos días, está junto a su familia, se siente segura y se casó con el hombre que Dios le envió para formar su hogar. Cuenta que logró salir adelante con sus hijos -siempre agarrada de la mano de Dios- y confiesa que, cuando la juzgaron, no se sintió afectada.
- ¿Por qué se alejó de la pantalla chica?
Hace casi cuatro años me tocó tomar decisiones en mi vida, que involucraban muchos cambios por mi bien y el de mis hijos. Empezar de cero no siempre te permite mantener el mismo empleo al que estabas acostumbrado, sin embargo, sé que si algún día aparece una propuesta interesante para volver seguro la tomaría.
- Está viviendo una de las etapas más lindas, la llegada de su tercer bebé...
Parezco primeriza, aunque sea mi tercer bebé estoy viviendo muchas cosas por primera vez. Hoy estoy acompañada de mi familia y amigos, es la primera vez que me siento completamente segura y tranquila.
- ¿Es verdad que se casó?
Sí, nos casamos en una ceremonia íntima junto a nuestros niños.
- ¿Cree que encontró el amor y la paz que necesitaba?
Creo firmemente en que Dios jamás me dejó sola ni a mí, ni a mis hijos, y es por eso que nos trajo hasta aquí librando muchísimas batallas para formar la familia que hoy tenemos junto al hombre que merecía nuestro amor. Mi esposo llegó a darnos lo que nadie nos había ofrecido: paz, amor, tranquilidad y apoyo.
Es por eso que para ellos y para mí su presencia tiene tanto valor. Él nunca nos hizo sentir inseguros y tampoco escapó a nada; es más, nos eligió como su familia y decidió estar de manera incondicional todos los días. Creo que esa lealtad y entrega no se encuentran en cualquier lugar ni en cualquier persona, por eso te puedo decir que amamos y valoramos lo que estamos construyendo en familia como lo más sagrado.
- ¿Siempre creyó en el amor?
Siempre tuve fe en lo que Dios puso en mi corazón, y supe que en una familia no hay mentira, ni maltrato y aunque sea difícil de encontrar hoy en día, yo estaba segura de que el Señor nos la daría. No sabía quién ni cuándo, pero jamás dudé.
- ¿Sintió que la juzgaron?
Claro, hasta ahora. El pasatiempo favorito de muchas personas es juzgar, honestamente no me afecta en lo más mínimo, solo yo sé por todo lo que pasé y cuál es mi historia. Por eso, estoy orgullosa de mis logros como mujer y madre, fui capaz de sacar a mis hijos adelante, no me mantuve viviendo bajo malos tratos o infidelidad solo por miedo. Luché contra todo por ellos y por mí, incluso contra la corrupción judicial, contra las influencias mediáticas, la falsedad y mentira con la que me quisieron intimidar y eso no es nada fácil. La gente que juzga no tiene ni idea de lo que habla y muchas veces viviendo esos mismos escenarios prefieren juzgar a otras mujeres para sentirse un poco mejor ante su falta de valentía y amor propio.
- Batalló sola con sus niños, ¿Cómo logró salir adelante?
No estuve sola. Siempre tuve a Dios de mi lado, él fue padre para mis hijos y hasta un abogado para mí. Me sacó a flote y nos dio estabilidad, no nos dejó pasar hambre ni frío. Y aunque la situación se haya puesto difícil, en algún momento yo siempre lo vi a mi lado. Lo que tenemos hoy es la muestra más clara de que cuando Dios está con nosotros no hay poder humano que pueda hacernos mal.
- ¿De dónde sacó fuerzas?
La fuerza la tenemos todos. Dios nos da herramientas para superar cualquier adversidad, pero la decisión está en cada uno, ser fuerte y valiente, no dudar en defendernos, mirar a tus hijos y saber que ellos merecen una buena vida, y una buena vida no pasa por lujos, pasa por vivir en paz y armonía.
- ¿A qué se está dedicando ahora?
Trabajo con publicidad y coaching, estos últimos meses me los estoy tomando con más calma para disfrutar de mi familia y el embarazo.