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Destrozos, temor y represión roban la paz a los vecinos del Cristo Redentor

Martes, 03 de enero de 2023 a las 22:30
Los enfrentamientos se dan durante la noche. Los vecinos refugian a los jóvenes perseguidos por los policías, que también ingresaron al templo de La Santa Cruz

El olor a quemado, llantas, vidrios rotos, casquillos de gases, cascotes y otros materiales que sirven de barricada, muestran el escenario de terror que se vive desde hace una semana en los alrededores del emblemático monumento al Cristo Redentor, epicentro de las protestas para exigir la liberación del gobernador Luis Fernando Camacho.

Como si se tratase de una zona de guerra, el hollín ha cubierto las calles y todos ambientes de la zona, mientras que en el Ministerio Público todavía permanecen algunos vehículos calcinados.

 Los daños al ornato y al alumbrado público también son evidentes, tanto que ni el monumento que abraza las luchas cívicas de la región, se salva de los daños porque tiene la base teñida por el hollín.

 La lluvia de ayer lavó un poco el hollín de los neumáticos que fueron quemados en la última semana y las pisadas de la gente esparcieron el paso negro que se está escribiendo en la historia con numerosos detenidos y heridos que dejan angustiadas a las familias cruceñas.

En las calles aledañas también amanecen los restos de alambres de púas, llantas, bolsas, calaminas y otros elementos usados como barricadas durante los enfrentamientos, entre ciudadanos que protestan y la Policía que termina reprimiéndolos.

Los envases de vinagre se acumulan en las calles, porque es uno de los principales antídotos utilizados para soportar los gases lacrimógenos. La violencia no respetó ni siquiera el templo de La Santa Cruz, donde un grupo de jóvenes buscó refugio, pero los uniformados no se detuvieron y entraron a buscarlos.

 También invadieron la casa y el colegio de las hermanas Misioneras Cruzadas de la Iglesia. El padre Raúl Arrázola cuenta que la noche del primer día del año, un grupo de jóvenes entró por todos lados al templo a refugiarse, porque estaban siendo perseguidos por la Policía con gases lacrimógenos.

 El párroco recuerda que los templos son lugares de refugio, pero “eso no respetó la Policía”. Era un grupo de unos 80 jóvenes lque llegó al templo y hubo personas a las que tuvieron que hacerles torniquetes porque sufrieron heridas con los fierros de la verja.

 Comenta que una vez que se calmaron los gases, la Policía puso a volar los drones para descubrir dónde se habían escondido los manifestantes. La noche del lunes hasta el techo del liceo María Goretti se convirtió en un campo de batalla y las hermanas, que todas son mayores, no sabían qué hacer.

 Los vecinos que viven en los alrededores aseguran que durante las noches no pueden dormir por los estallidos de los gases y petardos que se escuchan hasta horas de la madrugada.

 Cuestionan la forma en que la Policía arremete contra los jóvenes que se concentran a protestar en el Cristo y muchos se ven obligados a abrirles sus puertas para darles refugio y otros tratan de registrar con celulares las agresiones desde sus balcones y terrazas.

Ayer, varios vecinos se encontraban lavando sus aceras para quitar el negro del hollín y algunos negocios colocaban protectores con calamina para evitar daños, como los que sufrió una concesionaria automotriz, que quedó con los vidrios rotos y destrozos en su interior.

 La gente asegura que vive a sobresaltos, al grado que evitan identificarse cuando son abordados por la prensa. Una vecina dice que lo que se vive en la zona se da porque hay intenciones de someter y destruir a Santa Cruz.

“No respetan nada, largan gases hasta en los domicilios sin medir consecuencias, nosotros tenemos una persona enferma que ha sido operada recientemente y sufrimos todas las noches por la tensión”, señala la mujer que, con la ayuda de una escoba y manguera, lava su acera.

 Afortunadamente la casa tiene aire acondicionado, pero les quita la tranquilidad ver desde las ventanas cómo los jóvenes corren despavoridos a buscar refugio cuando son perseguidos por policías en motocicletas y camionetas.

 “A los chicos los han gasificado hasta en la iglesia La Santa Cruz, que es un lugar sagrado”, protesta.

 Asegura que una de las noches de mayor tensión se vivió el lunes, cuando la Policía sorprendió a gente que mantenía una vigilia frente al Comando de la Policía. “Salieron unas 30 camionetas y persiguieron a la gente que protestaba pacíficamente”, indicó la mujer.

 Una médica que vive en un condominio próximo al Comando de la Policía contó que la madrugada del 1 de enero tuvo que auxiliar a un joven que se estaba ahogando por los gases.

 Muchos de los que viven en su condominio prefieren no participar de las movilizaciones, pero eso no significa que estén al margen de la demanda cruceña, ni que tengan que auxiliar a los que salen a las calles a protestar.

 Los vecinos también denuncian daños al alumbrado público y piden que se identifique a quienes provocan apagones en los alrededores del Cristo y en el centro.

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