Las persistentes lluvias registradas en los últimos días en el departamento de Santa Cruz generan preocupación en el sector agropecuario, que advierte riesgos para la campaña de verano. La Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO) alertó que las precipitaciones coinciden con la fase crítica de recolección y podrían afectar hasta 2,2 millones de hectáreas de cultivos, principalmente de soya, maíz y sorgo.
El presidente de la CAO, Klaus Frerking, explicó que la actual campaña agrícola atraviesa una etapa decisiva y que el comportamiento del clima será determinante para el rendimiento final de los cultivos.
Frerking recordó que durante gran parte del ciclo agrícola se registró un déficit de precipitaciones. “Cuando se inició la cosecha, la más grande, pues son 2,2 millones de hectáreas, hubo escasez de lluvia, dado que desde mediados de enero y todo febrero no llovió. Si bien los cultivos se desarrollaron, se debe esperar que su rendimiento no sea menor”, sostuvo.
Sin embargo, el panorama cambió en las últimas semanas. El dirigente explicó que ahora las lluvias comenzaron a registrarse justo en plena etapa de cosecha, lo que genera incertidumbre entre los productores.
El principal cultivo que podría verse afectado es la soya, que concentra la mayor superficie sembrada en el departamento. A ello se suman alrededor de 100.000 hectáreas de maíz y otras 100.000 hectáreas de sorgo, que también se encuentran en fase de recolección.
“Esperemos que el clima nos ayude y que las lluvias no afecten los rendimientos”, puntualizó el presidente de la CAO.
Transporte de alimentos
El efecto de las precipitaciones también se siente en otras cadenas productivas. Nue Morón, presidente de la Asociación de Fruticultores y Horticultores de Santa Cruz (Asofruth), señaló que hasta el momento no se registran inundaciones que comprometan la producción de frutas, verduras y hortalizas.
No obstante, advirtió que las lluvias ya generan dificultades logísticas para el transporte de alimentos hacia los mercados.
“Los problemas son el acceso a los caminos secundarios. Eso está muy complicado y más con los derrumbes que hay en La Angostura. El transporte de los alimentos es lo que se va a dificultar si siguen las lluvias”, alertó Morón.
Las dificultades en los caminos rurales podrían encarecer los costos de transporte y retrasar la llegada de productos frescos a los centros urbanos si las precipitaciones se prolongan.
Daños en comunidades
En algunas zonas del departamento ya se registraron impactos directos. El corresponsal de EL DEBER en los valles cruceños, Juan Carlos Aguilar, informó que las intensas lluvias provocaron una riada en la quebrada Peñones, que afectó a varias comunidades productoras de Vallegrande e Ipitá.
En la comunidad Masicurí, el desborde del agua provocó inundaciones que dañaron cultivos y deterioraron caminos, lo que generó preocupación entre los agricultores locales.
El alcalde de Vallegrande, Ignacio Morón, confirmó que la riada perjudicó a productores dedicados principalmente al cultivo de maíz, arroz y caña.
“Hubo una riada en esta zona de Peñones. El desborde afectó a los productores de maíz, arroz y otros productos locales. Se tapó todo, se llenó de piedra y ha perjudicado totalmente a la zona”, lamentó la autoridad.
Desde la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo) indicaron que aún se encuentran recopilando información de sus afiliados para determinar si las lluvias ya provocaron daños significativos en los cultivos de soya.
Alerta por crecida de ríos
El escenario climático también mantiene en alerta a las autoridades encargadas del control de cuencas. José Antonio Rivero, director del Servicio de Encauzamiento de Ríos (Searpi), informó que el departamento atraviesa un estado de alerta crítica debido a las persistentes precipitaciones.
Según datos del Searpi, el río Piraí registra una crecida superior a 3,5 metros en la zona de La Angostura, una situación que incrementa el riesgo de desbordes.
La alerta se extiende a otras cuencas importantes del departamento, entre ellas el río Grande, Surutú, Yapacaní y Parapetí, lo que mantiene a gran parte del territorio cruceño bajo monitoreo permanente.
Rivero explicó que ante el riesgo de inundaciones se desplegó maquinaria pesada en puntos estratégicos, especialmente en la zona norte del departamento.
Uno de los trabajos se realiza en la comunidad Chané, donde se ejecutan obras para evitar que el desborde del río afecte zonas urbanas y barrios cercanos.