El jefe del equipo económico de la Alianza Libre, Ramiro Cavero, anunció que un eventual gobierno de Jorge Tuto Quiroga garantizará, en su primera semana de gestión, la llegada de $us 1.000 millones destinados a resolver la crisis de combustibles que provoca largas filas en surtidores.
En entrevista con el programa Hagamos Democracia de la red Erbol, Cavero explicó que esos fondos estarían disponibles entre el 8 y el 16 de noviembre y permitirían cubrir la importación de carburantes durante al menos cuatro meses, mientras se aplican medidas estructurales de más largo plazo.
El economista adelantó que se mantendrá la subvención diferenciada: el transporte público accederá a un subsidio bajo estrictos controles, con chips instalados en los vehículos para registrar kilómetros recorridos y consumo en estaciones de servicio. En cambio, los privados pagarán precios de mercado, alineados al valor internacional, con el fin de frenar el contrabando.
Según Cavero, el plan contempla financiamiento de distintas fuentes: $us 330 millones a través de una ventanilla rápida del Fondo Monetario Internacional (FMI) —la misma utilizada por el gobierno de Jeanine Áñez y luego devuelta por Luis Arce—, además de aportes del Fondo Latinoamericano de Reservas (FLAR), la CAF y el BID.
El equipo económico de Libre argumenta que estas medidas buscan responder a un escenario adverso en caso de que el actual gobierno deje al país sin reservas internacionales ni combustibles. “La incertidumbre ya afecta al sector productivo y provoca pérdidas económicas”, advirtió Cavero, quien además planteó abrir la posibilidad de importación de carburantes por parte del sector privado.
Dentro del plan económico que maneja la alianza Libre, también se contempla la subvención a otros productos como la harina. En este sentido, Cavero señaló que se mantendrá la subvención al pan de batalla como alimento básico, pero con un sistema de distribución más transparente que evite denuncias de favoritismo.
Finalmente, Cavero sostuvo que un eventual gobierno de Quiroga reducirá el gasto público, al que responsabilizó de presionar los precios de productos esenciales como carne, huevos y otros alimentos de la canasta familiar.