El Gobierno decidió levantar las restricciones de montos para el uso de tarjetas de crédito y aumentó a 500 dólares el tope para las compras con tarjeta de débito en el exterior. En ambos casos, se aplica el tipo de cambio referencial. La medida incide en las transacciones de más de 2,7 millones de usuarios.
El anuncio fue realizado por el presidente Rodrigo Paz junto a los ministros de la Presidencia, José Luis Lupo, y de Economía, José Gabriel Espinoza, quienes presentaron la decisión como parte del proceso de “ordenamiento económico” y recuperación de estabilidad.
La medida relanza el pago con tarjetas de crédito y débito en el exterior, realizar compras en plataformas internacionales, acceder a servicios digitales y retirar dinero fuera del país, en todos los casos sin límites ínfimos. En términos prácticos, implica restablecer un canal clave de consumo y operaciones que había sido limitado por la escasez de divisas.
Según datos oficiales, más de 2,7 millones de usuarios y más de 8 millones de tarjetas se verán involucradas por la decisión, reflejando el alcance masivo que tuvo la restricción previa en el sistema financiero.
El nuevo esquema establece que las tarjetas de crédito podrán operar sin restricciones según la capacidad de pago, mientras que las de débito tendrán un piso de 500 dólares mensuales, que se puede ampliar según cada entidad financiera.
“Estamos devolviendo a la población la posibilidad de utilizar sus tarjetas con normalidad”, afirmó el ministro Espinoza.
Sin embargo, el economista Fernando Romero advierte que la medida va a incrementar la demanda de dólares, ya que cada transacción implica salida de divisas.
Además, el uso de un tipo de cambio referencial cercano a Bs 9,15 por dólar —por debajo del paralelo— genera incentivos adicionales para consumir en moneda extranjera, lo que puede presionar aún más las reservas.
En este escenario, la Asociación de Bancos Privados de Bolivia (Asoban) optó inicialmebte por guardar silencio tras el anuncio oficial. Sin embargo, la entidad prevé fijar una posición este martes a las 10:00, en un contexto de alta expectativa sobre la capacidad del sistema para sostener la medida.
Según datos del sistema financiero, existen más de 8 millones de tarjetas activas en Bolivia, lo que convierte a este canal en un mecanismo masivo para realizar pagos en dólares dentro del sistema formal.
La medida tiene un doble efecto. En el corto plazo, beneficia a los usuarios al restablecer servicios esenciales. Pero en el mediano plazo, su sostenibilidad dependerá de factores estructurales.
Romero sostiene que para sostener la liberalización se requiere reducir la brecha cambiaria, aumentar la oferta de dólares y mantener disciplina fiscal.
Sin esos ajustes, la flexibilización podría ser temporal y derivar en nuevas presiones sobre el tipo de cambio, alertó.
En síntesis, el Gobierno libera un canal clave para la economía cotidiana. El desafío ahora es asegurar que haya suficientes dólares para sostenerlo.