El préstamo del Fondo Monetario Internacional (FMI) que la administración de Luis Arce devolvió y que la Asamblea Legislativa no autorizó tiene un antecedente con un final diferente al actual.
En 2009, en un comunicado, el Banco Central de Bolivia (BCB) informó que el Directorio de Gobernadores del Fondo Monetario Internacional (FMI), en fecha 7 de agosto de 2009, aprobó una Asignación Especial de Derechos Especiales de Giro (DEG) por el equivalente a $us 250.000 millones, con el propósito de aportar liquidez al sistema económico mundial. De esta asignación, el BCB detallaba que el DEG de carácter excepcional, le correspondía a Bolivia DEG 127,1 millones, equivalentes a $us 198,2 millones, que fueron registrados en el Balance del BCB el 28 de agosto de 2009, de acuerdo a la Comunicación y procedimientos del FMI. Esta asignación, según el comunicado del ente emisor, se completará el 9 de septiembre de 2009 con un importe adicional de DEG 10,3 millones, equivalentes a $us 16,1 millones. Con estas dos operaciones, el total de la asignación de DEG a Bolivia alcanzará la suma de DEG $us 164,1 millones, equivalentes a $us 255,9 millones. Según José Gabriel Espinoza, exdirector del Banco Central de Bolivia (BCB), la diferencia de estos recursos son, que en su momento el FMI se capitalizó e hizo llegar ese dinero entre sus asociados, mientras en 2020 debido a la emergencia sanitaria el Gobierno de transición buscó dinero bajo el mismo sistema de 2009. Espinoza hizo notar que, en su momento, una vez modificada la Constitución Política del Estado (CPE), el ingreso y registro de los $us 255,9 millones no necesitaron de la autorización de la Asamblea Legislativa, como se exigió en 2020.