Por Wálter Vásquez
Los grupos que se dedican al lavado de dinero son los principales constructores de un mercado paralelo que le priva al Estado de los ingresos que genera la importación de vehículos, denunció LuisOrlando Encinas, gerente general de Cámara Automotor de Bolivia (CAB). “Hace algunos años ha empezado a surgir un tipo de importador” que tiene como origen tres actividades ilícitas, una de ellas es el “lavado de dinero”, afirmó Encinas en el programa Influyentes de EL DEBER Radio. Este grupo de internadores, indicó el empresario, está conformado por bolivianos y extranjeros que emplean diferentes mecanismos para burlar los sistemas de cobro de impuestos y facturación. El 6 de febrero, EL DEBER informó que en Bolivia el “mercado gris” de vehículos importados provoca al Estado un daño económico que supera los $us 20 millones anuales, por evasión de tributos aduaneros e impuestos. Los ‘mercados grises’ son aquellos en los que se producen importaciones paralelas a través de canales de distribución no autorizados por el fabricante y que se caracterizan porque el productor aplica precios de mercados distintos para un mismo artículo en diferentes países. Esto permite que un comerciante -no autorizado- compre bienes de una marca, destinados a un país con precios más bajos y los venda en otro país con valores más altos, obteniendo un beneficio superior al que podría haber conseguido en el mercado del precio más bajo. Este mecanismo ilegal funciona en Bolivia en complicidad con “algunas autoridades y funcionarios de instituciones públicas inmersas en la comercialización, importación, nacionalización de los vehículos”, sostuvo el gerente General de la CAB “Este mercado gris de importación de vehículos funciona porque están en alguna asociación con malos funcionarios de algunas instituciones del Estado”, subrayó. Desde la Aduana Nacional de Bolivia (ANB) indicaron que en el marco de la Ley General de Aduanas y su Reglamento, la administración aduanera tiene como atribución fiscalizar el paso de mercancías por las fronteras, puertos y aeropuertos del país e intervenir en el tráfico internacional de mercancías para los efectos de la recaudación de los tributos que gravan las mismas. Asimismo, aclararon que las importaciones de vehículos son realizadas por operadores de comercio exterior debidamente empadronados ante la Aduana Nacional y que las declaraciones de importación son realizadas en base a la documentación soporte para el posterior pago de tributos. El ingreso, recepción e importación de vehículos son operaciones controladas por las administraciones aduaneras de frontera y de destino, conforme los reglamentos y manuales de procedimientos vigentes, que establecen el control de las prohibiciones para la importación de vehículos, el cumplimiento de los requisitos y formalidades aduaneras, así como el correcto pago de tributos. “La Aduana Nacional tiene la facultad de realizar el control de las importaciones y el respectivo cobro de tributos aduaneros; sin embargo, esta facultad no alcanza a las ventas en el mercado interno”, anotaron.