La Cámara Nacional de Industrias (CNI) encendió las alertas sobre la calidad de los combustibles en Bolivia, advirtiendo que el problema no es un aspecto técnico menor, sino un factor crítico que incide directamente en el desempeño de la economía nacional.
El pronunciamiento surge en un contexto marcado por tensiones en el abastecimiento de diésel y gasolina, además de denuncias recurrentes de sectores productivos y del transporte sobre fallas en el rendimiento de los carburantes.
La CNI señaló que esta situación afecta de manera directa a la producción industrial, al transporte de carga y a miles de empresas que dependen de un suministro confiable para operar.
En Bolivia, el aparato productivo —particularmente la agroindustria, la manufactura y el comercio— depende en gran medida del diésel, combustible clave para maquinaria pesada, transporte de mercancías y logística. Según datos sectoriales, más del 60% del transporte de carga utiliza diésel, lo que vuelve altamente sensible a la economía frente a cualquier alteración en su calidad o disponibilidad.
El problema se agrava en un escenario en el que el país incrementó su dependencia de la importación de combustibles debido a la caída en la producción de hidrocarburos. La estatal YPFB destina cada vez más recursos a la compra externa de carburantes, lo que presiona las finanzas públicas y eleva la necesidad de controles estrictos en la cadena de suministro.
La CNI también reconoció la preocupación del sector transporte y de la ciudadanía, que ya experimentan los efectos de esta problemática, como mayores costos operativos, fallas mecánicas y retrasos en la distribución. Sin embargo, el gremio industrial advirtió que las medidas de presión, como bloqueos de carreteras, agravan el escenario económico.
“Estas acciones interrumpen las operaciones productivas, afectan el abastecimiento y profundizan los perjuicios para empresas y ciudadanos”, señala el comunicado, en referencia a los conflictos sociales que suelen emerger en torno a la provisión de combustibles.
En términos económicos, los bloqueos pueden generar pérdidas millonarias en cuestión de días. Sectores como alimentos, exportaciones agrícolas e industria manufacturera son los más golpeados, debido a la interrupción de cadenas logísticas y el incumplimiento de contratos.
Ante este panorama, la CNI hizo un llamado a las autoridades a implementar controles rigurosos de calidad, garantizar soluciones inmediatas para los sectores afectados y avanzar en medidas estructurales que eviten la recurrencia del problema.
Entre los desafíos estructurales que enfrenta Bolivia se encuentran la modernización de refinerías, la mejora en los sistemas de control de calidad y la necesidad de diversificar la matriz energética. Expertos han advertido que, sin inversiones sostenidas en el sector hidrocarburífero, los problemas de abastecimiento y calidad podrían volverse más frecuentes.
El sector industrial insistió en que el país requiere respuestas técnicas, transparencia en la información y certidumbre para sostener el ritmo de la actividad económica, en un momento en el que la recuperación aún es frágil tras los desequilibrios registrados en 2025.