El presidente Luis Arce volvió a ratificar que el Gobierno no puede garantizar el abastecimiento de combustible en Bolivia, en medio de una creciente crisis que afecta a transportistas de rutas interdepartamentales, quienes denuncian que deben esperar hasta tres días para cargar diésel en las estaciones de servicio.
“No podemos garantizar el combustible”, reiteró el mandatario en una declaración pública, en un acto de la estatal YPFB. Ante los medios, el mandatario atribuyó la falta de recursos al bloqueo legislativo que impide la aprobación de créditos externos solicitados por el Ejecutivo.
“Ya les he dicho que eso (el abastecimiento de combustible) no depende de nosotros. Hemos solicitado oportunamente varios créditos que nunca han sido cumplidos”, manifestó.
Arce también cuestionó el accionar de los partidos políticos y del Legislativo, a quienes acusó de incumplir compromisos asumidos públicamente.
“Ustedes han sido testigos de lo que se han comprometido los partidos políticos, el órgano legislativo y el órgano judicial. En Santa Cruz se comprometieron a aprobar un crédito que ellos mismos rechazaron”, reclamó.
La anterior semana, en un mensaje al país, Arce dijo que su gestión no contaba con los recursos suficientes para atender a la alta demanda de combustible, en especial del diésel, debido al bloqueo de créditos en el interior de la Asamblea Legislativa.
En la actualidad, la falta de combustible afecta a sectores productivos como el agrícola. Incluso debido a la escasez de diésel la zafra cañera está demorada.Filas de hasta 72 horas
Mientras tanto, en distintas ciudades del país, como El Alto, el panorama es de filas interminables y choferes agotados. Rubén, transportista que cubre la ruta La Paz–Sucre, aseguró que espera hasta tres días para acceder a diésel. “Está un caos total, cada vez peor. Las filas no terminan”, afirmó visiblemente afectado, a un canal de televisión.
“Tres días y tres noches en la fila, durmiendo en el camión. Así estamos todos. En todos los departamentos está igual”, agregó otro conductor que opera entre La Paz y Potosí. La preocupación se extiende al sustento económico de sus familias, ya que las demoras afectan sus ingresos y costos de operación.
“Hoy día más voy a dormir aquí otra vez. No sé cómo se puede entender esto, ni los directorios centrales se acuerdan de nosotros. Nos dejan a nuestra suerte”, dijo otro chofer resignado.
La crisis de abastecimiento se ha extendido por semanas, sin una solución clara a la vista. Mientras el Ejecutivo insiste en que la salida pasa por la aprobación de créditos, los transportistas y usuarios siguen enfrentando largas esperas, pérdidas económicas y una creciente incertidumbre.