La educación digital se ha convertido en eje estratégico de una nueva articulación entre el sector público y privado. En Fernández Alonso, el presidente del capítulo Bolivia del CEAL, Cristóbal Roda, y la primera dama María Elena Urquidi de Paz coincidieron en que el proyecto Líderes Digitales para el Cambio Social puede marcar un punto de inflexión si logra trascender la entrega de equipos y consolidarse como una política con resultados medibles.
Roda fue directo: no se trata de donar computadoras, sino de construir futuro. En su intervención, explicó que reducir la brecha digital exige algo más profundo que infraestructura; requiere investigación, herramientas y, sobre todo, conectividad permanente. En ese marco, destacó el respaldo de Starlink, que proveerá internet satelital en las unidades educativas beneficiadas, garantizando acceso continuo a información global.
“Cada computadora debe estar conectada 24 horas al día”, enfatizó, al señalar que sin internet la tecnología pierde impacto. Para el dirigente empresarial, la conectividad permitirá que estudiantes y docentes de áreas rurales puedan acceder a contenidos, plataformas y herramientas que hasta ahora estaban fuera de su alcance.
Roda remarcó que la fortaleza del proyecto radica en su carácter de alianza público-privada. Empresarios latinoamericanos, empresarios bolivianos, autoridades nacionales, gobiernos municipales, juntas de padres, maestros y estudiantes confluyen en una misma iniciativa. “No falta nadie y nadie sobra”, sostuvo, al describir el esfuerzo como una articulación inédita en el país.
El titular de CEAL Bolivia también valoró el acompañamiento técnico de Enseña por Bolivia, que trabajará directamente en las escuelas rurales para fortalecer el liderazgo comunitario y reducir brechas digitales desde la propia unidad educativa. Según explicó, el objetivo es generar capacidades locales y no depender de soluciones externas desconectadas de la realidad territorial.
En la misma línea, la primera dama María Elena Urquidi de Paz planteó que Bolivia enfrenta una “oportunidad histórica” para transformar su sistema educativo, siempre que el esfuerzo se sostenga en coordinación y responsabilidad compartida. A su juicio, la alianza público-privada no es una teoría ni un eslogan, sino un modelo probado internacionalmente para modernizar economías y generar oportunidades.
Urquidi subrayó que el Estado mantiene una responsabilidad indelegable en garantizar la estructura y normativa educativa, pero reconoció que el sector privado puede aportar eficiencia, experiencia en gestión y medición de impacto. “Los niños que hoy se gradúan, mañana trabajan con nosotros”, afirmó, al destacar que el empresariado es parte interesada en la calidad de la formación.
La Primera Dama puso especial énfasis en la capacitación docente. “Lo más importante no es solo el dispositivo y el internet, es acompañar al maestro”, sostuvo, al advertir que la tecnología sin formación pedagógica adecuada no produce transformación real en el aula. En ese contexto, resaltó el rol de Enseña por Bolivia como aliado estratégico para fortalecer competencias educativas.
Otro punto central de su discurso fue el avance acelerado de la inteligencia artificial. Urquidi planteó que el país no puede quedarse al margen de esta revolución tecnológica y que la brecha entre quienes acceden a estas herramientas y quienes no podría ampliarse si no se actúa con rapidez. Para las comunidades rurales y sectores vulnerables, dijo, la conectividad puede representar la diferencia entre integrarse al nuevo mercado laboral o quedar rezagados.
La meta, según explicó, no es contabilizar cuántas computadoras se entregan, sino medir cuántos jóvenes desarrollan habilidades digitales, cuántos acceden a empleo formal o logran emprender con herramientas reales. Profesionalizar la acción social y establecer métricas claras fue uno de los llamados reiterados en su intervención.
La Primera Dama puso especial énfasis en la capacitación docente. “Lo más importante no es solo el dispositivo y el internet, es acompañar al maestro”, sostuvo, al advertir que la tecnología sin formación pedagógica adecuada no produce transformación real en el aula. En ese contexto, resaltó el rol de Enseña por Bolivia como aliado estratégico para fortalecer competencias educativas.
Otro punto central de su discurso fue el avance acelerado de la inteligencia artificial. Urquidi planteó que el país no puede quedarse al margen de esta revolución tecnológica y que la brecha entre quienes acceden a estas herramientas y quienes no podría ampliarse si no se actúa con rapidez. Para las comunidades rurales y sectores vulnerables, dijo, la conectividad puede representar la diferencia entre integrarse al nuevo mercado laboral o quedar rezagados.
La meta, según explicó, no es contabilizar cuántas computadoras se entregan, sino medir cuántos jóvenes desarrollan habilidades digitales, cuántos acceden a empleo formal o logran emprender con herramientas reales. Profesionalizar la acción social y establecer métricas claras fue uno de los llamados reiterados en su intervención.
Urquidi anunció además que la Oficina de la Primera Dama asumirá como línea prioritaria el apoyo a la educación, promoviendo la integración tecnológica en los procesos de enseñanza y aprendizaje, en respaldo a las políticas del Ministerio de Educación. También adelantó que se proyecta ampliar progresivamente la iniciativa a nivel nacional, incorporando más aliados estratégicos en conectividad satelital.
Tanto Roda como Urquidi coincidieron en que el éxito del proyecto dependerá del compromiso de estudiantes y docentes. “La pelota está en su cancha”, expresó el presidente de CEAL Bolivia, al dirigirse directamente a la comunidad educativa. Para la Primera Dama, el desafío es dejar de lado protagonismos individuales y trabajar bajo una visión de país.
El proyecto Líderes Digitales para el Cambio Social se inserta así en un escenario donde la brecha digital sigue siendo una de las principales desigualdades entre áreas urbanas y rurales. La apuesta empresarial y gubernamental busca convertir la conectividad y la formación tecnológica en herramientas de movilidad social y desarrollo productivo.
Si logra consolidarse y expandirse a otros departamentos, la iniciativa podría sentar las bases de una estrategia nacional de educación digital. El mensaje fue claro en Fernández Alonso: la tecnología, por sí sola, no cambia realidades; lo hace cuando existe coordinación, liderazgo y voluntad política para convertirla en oportunidad.