Una inusual pedida de mano se registró en el fútbol rumano, cuando el árbitro central, Marius Matica se arrodilló sobre el césped para pedir matrimonio a su juez de línea, y novia, Gyorgi Duma, antes del pitazo inicial del cotejo entre Oradea - CS Diosig, por la cuarta división de ese país y que terminó empatado 3-3.