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Subirana: “Si no fuera de Evo, no sería candidato”

Miércoles, 18 de marzo de 2026 a las 06:40
Subirana en El Deber. Foto: Fernando Portugal.

El candidato de Todos estuvo anoche en Yo Elijo en una conversación que fue más alla de la propuesta técnica. Defendió el “humanismo”, a “los pobres” por encima del cemento 

A cuatro días de las elecciones subnacionales, Carlos Subirana se sentó en el plató de Yo Elijo con una idea de que ser humano debe estar por encima del cemento. No el asfalto, no los retiros urbanos, no las obras faraónicas. Primero la persona. Primero, dijo él, “los pobres”.  Es uno de los 12 candidatos que busca la Alcaldía de Santa Cruz de la Sierra y llegó al set como postulante de la alianza Todos, pero también como un personaje político difícil de encasillar. Abogado, exdiputado, exdocente y polemista por naturaleza, se mostró como un candidato de ideas largas, respuestas impredecibles y una abierta filiación con Evo Morales, a quien no solo reivindicó, sino del que se declaró aliado político sin rodeos.

La noche avanzó entre propuestas municipales, digresiones filosóficas, recuerdos familiares y puyas ideológicas. Pero Subirana quiso venderse como el candidato humanista en una ciudad que, según su lectura, ha sido pensada para las élites y no para la gente más vulnerable.

“Yo he querido hacer una propuesta totalmente diferente”, dijo al inicio. Y se encargó de sostenerla con cuatro pilares: humanismo, doctrina social de la Iglesia, teología de la liberación y estoicismo. No era una introducción convencional para una campaña municipal. Tampoco fue el tono. Cada vez que le pedían aterrizar una propuesta —basura, transporte, recaudaciones— volvía a la misma matriz que el municipio debe dejar de idolatrar la infraestructura y poner al vecino en el centro.

Cuando se le preguntó por el aseo urbano, respondió con crudeza que el servicio es “una huevada” y habló de contratos “leoninos”, llantas acumuladas, reciclaje frustrado y de la vieja historia de los operadores privados. Con el transporte fue más lejos: denunció que hay personas con 10, 20, 30 y hasta 40 micros, mientras choferes trabajan como “esclavos” desde la madrugada hasta la noche. Su fórmula fue tajante: un socio, un micro; el dueño debe manejar su propia unidad. Y si no, que el municipio haga cumplir la ley, incluso inmovilizando vehículos o impulsando su transferencia a los choferes.

No fue una exposición técnica, sino una arenga. Una defensa cerrada de una idea social frente a lo que considera la lógica mercantil de la ciudad. Allí apareció también su roce con el conductor del programa Jorge Áñez, a quien varias veces reprochó una mirada “liberal” o demasiado moderna. Áñez insistía en aterrizar las propuestas; Subirana respondía desde la doctrina, la experiencia y el combate cultural.

La política terminó asomando con más fuerza que el plan municipal. El momento más definitorio llegó cuando habló de Evo Morales. Subirana no esquivó el tema y dijo que tiene contacto “casi a diario” con el exmandatario y admitió que sí, que es su candidato en Santa Cruz. Fue más lejos y aseguró que si no fuera el candidato de Evo, no sería candidato. Y luego puso sobre la mesa una cifra que, a su juicio, puede reordenar la elección. El “voto duro” de Morales es de 30%, según sus propios cálculos.

En una ciudad donde el evismo suele cargar más rechazo que adhesión en amplios sectores urbanos, la apuesta es arriesgada. Pero Subirana la asumió como activo. “Yo milito junto a Evo Morales y soy parte de su movimiento Evo Pueblo”, afirmó.

Ese posicionamiento convive con una mirada ferozmente crítica sobre otros actores del poder. Cuando le mostraron una imagen de Rodrigo Paz, disparó que salió “tres veces peor que su padre” en corrupción, narcotráfico y secuestros. A Jhonny Fernández lo despachó con un seco “ya fue”. De Percy Fernández habló con reverencia. Y de Evo, con la devoción del “Líder de las Américas”.

Así, su candidatura quedó dibujada en dos planos. En el municipal con el que ofrece una ciudad que cuide a niños en riesgo, protege a personas en situación de calle, pague a tiempo al personal de salud, recaude más impuestos y tenga una oficina independiente de lucha contra la corrupción.En el político, apareció como una voz del campo popular que intenta plantar bandera en Santa Cruz, con una mezcla de discurso social, fe cristiana, memoria personal y lealtad al evismo

La parte más humana de la entrevista llegó cuando apareció el hombre. Entonces habló de su madre, de su infancia como el octavo de ocho hermanos, de sus años de trabajo desde los 10, de su salida al Brasil a los 18, de su formación en administración y luego en Derecho, de su paso por la banca, la docencia y la política.

Al final, cuando el programa ya cerraba, Subirana dejó otra postal de sí mismo. Le dijo a una de las entrevistadoras que había sido la mejor entrevista de su vida. Y luego, antes de retirarse, lanzó una última provocación a Jorge Áñez. Le dijo que lo veía demasiado conservador, “como si fuera un pitita más”.

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