La propuesta central de Branko Marinkovic parte de una premisa clara: recuperar competencias clave para la Gobernación y generar condiciones jurídicas que permitan concesionar carreteras, proyectos mineros y grandes infraestructuras estratégicas bajo esquemas público-privados. Para el candidato del Movimiento Demócrata Social (Demócratas), el debate del 50/50 carece de sustancia si antes no se define qué impuestos, qué atribuciones y qué obligaciones asumirá el departamento. Sin competencias efectivas y sin control sobre los recursos que se generan en Santa Cruz, sostiene, cualquier reparto porcentual es retórico.
“Primero hay que ver de qué se trata el 50/50 que nos están ofreciendo, porque creo que nadie conoce de qué se trata”, afirmó. A su juicio, el punto de partida debería ser que el Impuesto a las Transacciones y otros tributos se queden donde se generan. “Yo tengo que saber exactamente qué es lo que vamos a hacer, porque si no sería una irresponsabilidad decirte: quiero el 50-50, pero no sé de qué”, remarcó.
Marinkovic plantea que, ante la caída de ingresos por hidrocarburos, la Gobernación debe sentarse con el Gobierno central y exigir mantenimiento vial o, en su defecto, asumirlo mediante concesiones. Puso como ejemplo los tramos hacia Cochabamba, Cotoca, Pailón o San Ramón, con alto tráfico productivo.
La lógica, explicó, es concesionar rutas rentables, garantizar su expansión y usar parte de esos ingresos para sostener otras vías menos dinámicas. “No puedo quedarme en esperar a que lo haga la ABC y quejarme si no lo hacen”, señaló.
La misma fórmula propone para el complejo siderúrgico de Mutún y otras áreas mineras. Según dijo, la Gobernación debe exigir información sobre concesiones vigentes, producción y regalías. “No puede ser que tengamos el triple de reservas que en el lado brasileño (Urucum) y no lleguemos ni a cien mil toneladas”, cuestionó, al comparar la producción local.
Avanzar en competencias
En materia de competencias, Branko Marinkovic fue enfático: “Salud, educación y carreteras, mantenimiento”. Sobre seguridad, planteó una reforma constitucional que permita crear una policía departamental con mando local y presupuesto propio. “Yo no me puedo hacer cargo de la policía si mi jefe departamental tiene un jefe en La Paz”, advirtió.
El candidato también habló de educación como eje estratégico. Considera que el departamento debe definir su propia currícula educativa y formar técnicos capaces de aprovechar tecnología agrícola avanzada. “No determinamos nada, es el Ministerio en La Paz el que decide todo”, criticó.
En cuanto a la gestión que concluye, evitó descalificaciones personales pero fue muy crítico con los resultados. Afirmó que hubo paralización institucional y defendió la obligatoriedad de auditorías. “La ley SAFCO te obliga a hacer auditoría; si no la haces, eres partícipe de lo que ocurrió antes”, sostuvo.
Además, Marinkovic planteó la necesidad de ordenar el crecimiento metropolitano y el uso del suelo en todo el departamento. Propuso sentar en una misma mesa a los alcaldes de la región para definir un plan territorial que establezca límites claros a los desmontes, proteja áreas naturales y evite la dotación de tierras con fines políticos. “No tenemos un plan territorial ordenado”, advirtió el aún senador de Libre.
En el plano partidario, Marinkovic defendió el fortalecimiento de las estructuras políticas formales frente a la proliferación de agrupaciones locales. Y al finalizar, el político sostuvo que Santa Cruz debe consolidar un proyecto departamental competitivo que, hacia 2030, pierda el temor de disputar el poder nacional. “Santa Cruz tiene más del 30% de la economía. ¿Por qué no podemos poner presidentes nosotros?”, planteó.