El hambre muchas veces entra por los ojos, por eso la presentación final es igual de importante que el sabor. A la hora de elegir la decoración de un postre, hay que tener muy en cuenta el contexto en el que serán consumidos y como normalmente los comemos durante alguna celebración, lo ideal es usar ingredientes de alta calidad para que se mantengan intactos hasta consumirlos.
La crema de leche (con la que se prepara chantilly) sin duda es una opción muy deliciosa, pero no la más adecuada para días calurosos o tiempos de exposición prolongados. En ese caso, lo mejor es usar una crema vegetal. Llamada así porque se compone principalmente de grasas de origen vegetal, al igual que la margarina. Lo que la vuelve adecuada para intolerantes a la lactosa y veganos.
Otra de sus ventajas es que es muy fácil de montar y con ella no corremos el riesgo de sobrebatir la mezcla y cortarla, como sucede con la crema de leche. Además, este tipo de crema es suave y fácil de manejar, se puede colorear y aromatizar a gusto. Es más económica y rinde bastante cantidad, además de que se puede congelar, por lo que, si la usas y te sobra, podrás congelarla hasta un mes y usarla cuando la vuelvas a necesitar. ¿Y sobre el sabor? Pues depende de los gustos, pero la mayoría de marcas tienen un sabor neutro.
Más información
- Si tienes un evento al aire libre y necesitas que tus postres o pasteles estén impecables todo el día, elige la crema vegetal, pues es tan firme que puede resistir expuesta en días calurosos hasta 48 horas sin refrigeración.
- Puedes utilizar la crema vegetal para relleno de bollería, hojaldres, bizcochos y con ella también puedes decorar y cubrir tartas, incluso puedes utilizarla para hacer ganache de chocolate y tartas frías en sustitución de la crema de leche común.
- Cada marca tiene sus propias instrucciones de preparación, pero la mayoría consiste en usar una parte de agua o leche (ambas frías) por el doble de crema vegetal y batir a velocidad alta. Si usas leche, solo podrás mantenerla refrigerada hasta tres días.