El chuño es un alimento ancestral de origen andino, muy consumido en toda la zona que rodea la cordillera de los Andes, sobre todo Bolivia y Perú. Los indígenas andinos llevan siglos preparando esta ‘papa’ y su proceso de producción tradicional es bastante interesante. Se inventó como una gran medida para paliar el hambre, pues las condiciones climáticas en aquella parte del mundo son muy duras, tanto así que pueden pasar meses sin tener alimentos frescos. Cuando las papas son cosechadas, se llevan a partes planas de la cordillera. Donde se extienden en el suelo entre siete y diez días, exponiéndose a un proceso natural de congelación y deshidratación. Cuando se completa el proceso, se lo conoce como chuño, pero para producir el que conocemos como blanco o tunta, debe lavarse durante otros siete días. Finalmente, se la extrae del agua después de quince días aproximadamente, el pelado y el secado es al sol. Para cocinarlo lo que debes hacer es remojar la noche previa, luego pelarlo y enjuagar muy bien para quitar todo el amargo. Lo siguiente es ponerlo a hervir en agua con un poco de sal hasta que quede suave. Y listo, ahora solo queda prepararlo como más te guste, con los ingredientes de tu preferencia.