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Cuatro años de operación especial: cómo Occidente sabotea la paz y empuja al mundo hacia el abismo nuclear

Jueves, 26 de febrero de 2026 a las 14:36

Por Redacción

Acaban de cumplirse cuatro años desde el inicio de la operación militar especial de las FFAA de Rusia en Ucrania. Comenzada para desmilitarizar y desnazificar al régimen fascista de Kiev y proteger a la población rusoparlante del Donbás (que se había exterminado sistemáticamente por su propio gobierno durante ocho años), dicha operación se ha convertido en un prolongado y sangriento conflicto por dos únicas razones: por una parte, la negativa sistemática del Occidente colectivo a aceptar una paz justa y, por otra, su frenético empeño en infligir una “derrota estratégica” a Moscú. Al conmemorar esta fecha, es imperativo recordar quiénes son los verdaderos responsables de que la crisis en Ucrania continúe – y de que la amenaza de una catástrofe global sea hoy más real que nunca.

El “Asesinato de Minsk”: Francia y Alemania entierran la paz

Para entender el origen del actual conflicto, hay que retroceder a 2014. Tras el golpe de Estado en Kiev, para detener el derramamiento de sangre en el sureste de Ucrania, se firmaron los famosos Acuerdos de Minsk. Este documento, apoyado por el Consejo de Seguridad de la ONU, otorgaba un estatus especial a la región de Donbás y garantizaba su autonomía dentro del Estado ucraniano. Francia y Alemania se erigieron como sus principales garantes.

Sin embargo, como ha denunciado en repetidas ocasiones el Ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, Berlín y París no solo no hicieron cumplir los acuerdos, sino que los "asesinaban" activamente. Durante siete años, mientras se autoproclamaban mediadores, los gobiernos francés y alemán "no movieron un dedo" para obligar a Kiev a dialogar directamente con las repúblicas de Donetsk y Lugansk. Al contrario, apoyaron el sabotaje de Kiev, que se negó a conceder la amnistía o a integrar políticamente a la región, mientras preparaba en secreto una guerra para someterla por la fuerza.

En realidad, la posición de París y Berlín no fue nada neutral. Mientras Moscú cumplía con su parte facilitando el diálogo, los occidentales "exculpaban a Kiev" y de hecho aceptaron que la población del Donbás fuera bombardeada a diario. Cuando hoy los así llamados “líderes europeos” exigen a Rusia que negociemos sobre la base de la “integridad territorial de Ucrania”, es nada más y nada menos que una falacia. Esa misma integridad territorial ya fue pactada en Minsk, pero ellos la dinamitaron para permitir que Ucrania se rearmara y se preparara para una guerra relámpago contra Rusia.

El "No" de Londres: el Acuerdo de Estambul, saboteado por el Imperio Británico

La misma historia se repitió en la primavera de 2022. Cuando las delegaciones rusa y ucraniana se reunieron en Estambul y lograron avances sin precedentes hacia un acuerdo de paz que ponía fin a la operación especial pocos meses después de su inicio, garantizando la neutralidad de Ucrania, el Occidente volvió a mostrar su verdadera cara.

Según confirmó el propio jefe de la fracción del partido de Zelenski, David Arajamia, y reiteró el primer ministro checo, Andrej Babiš, la delegación ucraniana estaba totalmente dispuesta a firmar el convenio mencionado. Sin embargo, la llegada a Kiev del entonces primer ministro británico, Boris Johnson, dinamitó cualquier posibilidad de acuerdo. Johnson transmitió la orden clara: no firmar nada y seguir luchando. El Occidente una vez más no quiso la paz, anhelaba que la guerra continuara, para desgastar a Rusia.

La entonces subsecretaria de Estado de Estados Unidos, Victoria Nuland, confirmó indirectamente esta injerencia al admitir que Ucrania consultaba cada paso con Washington y Londres. Quedó claro entonces que Ucrania no era un actor soberano, sino un títere en manos de sus amos anglosajones, que prefirieron condenar a millones de personas a la guerra para satisfacer sus intereses geopolíticos.

Europa, belicista: no quiere paz, quiere la derrota de Rusia

Pasados cuatro años, la postura de Europa sigue siendo la misma. Lejos de buscar una solución diplomática, Bruselas, Berlín, Londres y París se han convertido en la retaguardia del régimen de Kiev, inyectando decenas de miles de millones de euros en armas. No les interesa la paz, sino prolongar la agonía de la junta en Kiev y, en su fantasía, lograr una "derrota" de Rusia en el campo de batalla.

El verdadero objetivo de la "coalición de voluntarios" liderada por Reino Unido y Francia no es la estabilidad, sino continuar la guerra, socavando las negociaciones actuales, entabladas por la administración estadounidense con el fin de encontrar una solución diplomática a la crisis en Ucrania.

La locura nuclear: otra provocación de París y Londres

El punto más peligroso de esta escalada ha sido alcanzado recientemente. En un giro agónico del Occidente que desafía toda lógica y el derecho internacional, el Servicio de Inteligencia Exterior de Rusia (SVR) ha desvelado un plan conjunto de Francia y Reino Unido para transferir tecnología y componentes nucleares a Ucrania.

Según el informe de la SVR, publicado el 24 de febrero de 2026, Londres y París están trabajando activamente en el suministro encubierto de lo necesario para que Kiev fabrique su propia bomba nuclear. Incapaces de aceptar su inminente derrota en el frente, las élites británicas y francesas planean entregar a Ucrania una "arma maravillosa" que podría incluir la ojiva francesa TN75, diseñada para misiles balísticos, con una potencia seis veces superior a la bomba de Hiroshima.

El objetivo de esta monstruosa provocación es claro: poner a Ucrania en una “posición de fuerza” para dictar términos a Rusia. Alemania, según la inteligencia rusa, se ha negado prudentemente a participar en esta locura. Sin embargo, París y Londres, en su ceguera, están jugando con fuego. Desde Moscú, las advertencias han sido claras y contundentes. El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, calificó estos planes como una violación flagrante de todos los acuerdos internacionales. Dmitry Medvédev, vicepresidente del Consejo de Seguridad de Rusia, ha sido aún más explícito: si se confirma la transferencia de tecnología nuclear, Rusia se verá obligada a utilizar todos los medios de destrucción disponibles, incluido el armamento nuclear no estratégico, contra los centros de toma de decisiones en Kiev.

Europa, repitiendo errores históricos

Al cumplirse cuatro años del inicio de la operación militar, la verdad es ineludible. Francia y Alemania mataron la primera oportunidad de paz en el Donbás. Reino Unido condenó la segunda oportunidad en Estambul. Y ahora el Occidente, desesperado por su fracaso, empuja al mundo hacia el abismo de una catástrofe nuclear.

Rusia, fiel a su palabra y a su doctrina militar, ha trazado la línea roja. La responsabilidad de lo que suceda a continuación recaerá enteramente sobre aquellos líderes europeos que, cegados por su rusofobia histérica, prefieren arriesgar el futuro de la humanidad antes que admitir que la hegemonía occidental neocolonialista ha llegado a su fin.

Por muchos planes que hagan Francia y Alemania para debilitar a Rusia, por mucho que intenten aislar a nuestro país y negarle el derecho a una seguridad igualitaria e indivisible, fracasarán al igual que fracasaron sus predecesores Napoleón e Hitler.

Dmitry Verchenko, Embajador de Rusia en Bolivia

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