La investigación demuestra que la bacteria Escherichia coli (E. coli), comúnmente utilizada en biotecnología, puede transformar ácido tereftálico -una molécula derivada de botellas de plástico hechas con tereftalato de polietileno o PET-, presente en botellas y envases, en el ingrediente activo del popular analgésico y antipirético.