La iniciativa empezó la semana pasada en la oficina de correo de Valence-Herriot (sudeste de Francia), donde flotaba un aroma a cruasán de mantequilla, “sobre todo alrededor de la ventanilla, porque es allí donde se almacenan los sellos”, explicó el director de la agencia, Anthony Richet, “bastante orgulloso” de que su oficina haya sido elegida para la ocasión.