La ciudad brasileña amazónica de Belém, anfitriona de la COP30 del clima, fue el escenario este sábado de una marcha multitudinaria de decenas de miles de activistas de la sociedad civil. Después de las cumbres climáticas de Egipto, Emiratos Árabes Unidos y Azerbaiyán que no autorizaron marchas masivas, la sociedad civil pudo por fin expresarse libremente en las calles.