Nadie había visto nunca qué aspecto tiene esta proteína humana (´PINK1), cómo se adhiere a la superficie de las mitocondrias dañadas o cómo se activa pero, ahora, un equipo de investigadores del Centro de Investigación de la Enfermedad de Parkinson del Walter and Eliza Hall Institute (WEHI, por sus siglas en inglés) lo ha conseguido.