El artefacto, de un metro de largo y media tonelada de peso, con 200 kilos de explosivos sin detonar, fue descubierto sobre las 3.30 horas de la madrugada por unos obreros que efectuaban obras en un puente ferroviario a 2,5 kilómetros al norte de París, en el término municipal de Saint-Denis, enterrado a dos metros bajo la superficie.