América Latina y el Caribe, con 615 millones de habitantes y una marcada desigualdad y baja productividad, tiene la obligación de superar la fragmentación alimentada por posiciones ideológicas y avanzar hacia una coordinación que le permita en primer lugar darle mejor vida a sus ciudadanos y también ser un actor relevante, con voz audible en el mundo, señalaron los mandatarios.