"La democracia goza de buena salud también cuando sus gobernantes son trabajadores incansables y nunca pierden de vista por qué y para qué están donde están, es decir, para mejorar la vida de los orientales. No hay otro fin, no hay otra ambición. La única ambición de este Gobierno está íntimamente ligada a la búsqueda de la pública felicidad", puntualizó el progresista.