A diferencia de campañas centradas exclusivamente en la autoexploración, el nuevo modelo propone revisiones clínicas periódicas, mamografías, ecografías y pruebas genéticas como parte de una estrategia integral que permita detectar la enfermedad antes de que avance. Según la OMS, al tratarse de una detección temprana la mortalidad podría reducirse en hasta en un 30 %.