El gobierno federal afincado en la capital Mogadiscio, que cuenta con el reconocimiento internacional, lleva años intentando con el apoyo de una misión militar de la Unión Africana derrotar a los grupos insurgentes y establecer un control efectivo del país. Las rivalidades entre clanes y los intereses foráneos, sumados a la impopularidad del gobierno en amplias zonas del país, han hecho imposible lograr un estado estable y funcional.