Alí Jamenei actuaba como la cabeza de un sistema piramidal que controla el poder religioso, político y militar del país, lo que incluye al Cuerpo de élite de la Guardia Revolucionaria. Tras su muerte, un triunvirato compuesto por el presidente del país, el jefe del poder judicial y un miembro del Consejo de Guardianes elegido por el Consejo de Conveniencia de Irán, gobiernan el país.