Como respuesta a la indignación por las imágenes ultrafalsas, algunos países anunciaron en enero que iniciaron investigaciones sobre Grok, aumentando la presión regulatoria, o incluso bloqueándolo totalmente. La UE abrió su propia investigación sobre si X cumplió o no sus obligaciones legales bajo la Ley de servicios numéricos (DSA), diseñada para poner en regla a los gigantes de internet.