A sus 44 años, Susana Rivero Saavedra no solo ha reconstruido su vida después de un divorcio, sino que también ha encontrado en el escenario y en las redes sociales un espacio para sanar, reír y conectar con miles de mujeres.
Volvió a actuar después de casi dos décadas y lo hizo con la convicción de que el arte no solo entretiene, también cura. Susana habla sin filtros sobre su proceso de reconstrucción emocional, su experiencia como mujer en el mundo del espectáculo, el valor de reír en los momentos difíciles y cómo convirtió el dolor en inspiración para otras.
¿Cuándo te diste cuenta de que el humor era más que un pasatiempo, que era tu camino?
Desde el día uno. Cuando volví a actuar después de tantos años, me encontré con un elenco muy profesional y muy amigo. Lo sentí desde los ensayos, pero sobre todo en esa primera función frente al público. Volvía a hacer lo que amo, pero esta vez con la madurez necesaria para entender que no era solo un pasatiempo: era mi camino.
¿De qué forma el humor te ha salvado o acompañado en los momentos difíciles de tu vida?
Volver a Chaplin después de 18 años, en un momento personal muy complicado, fue una bocanada de vida. El humor siempre ha estado en mí, es parte de mi esencia. Y justo cuando más lo necesitaba, apareció esa propuesta que me cambió el rumbo. Subirme al escenario me salvó de muchas formas.
¿Alguna vez te tocó hacer reír con el corazón triste?
Sí, muchas veces. Llegaba desmoronada por problemas personales, pero todo cambiaba en cuanto pisaba el escenario o compartía unos minutos con mis colegas. En Chaplin hay una magia que no se puede explicar. Sanadora.
¿Cómo equilibrás el contenido humorístico con temas más sensibles o personales en tus redes?
El humor es una manera de mirar la vida con otra luz. No se trata de ignorar los problemas, sino de darles la vuelta. En mis redes intento eso: mostrar que, incluso en los momentos más difíciles, se puede respirar, reír y seguir.
¿Sentís que has sido bien recibida siendo mujer en un mundo aún con tantos prejuicios?
Sí, sobre todo por otras mujeres. Hoy ya no nos callamos ni nos escondemos. Mi contenido está hecho para nosotras, para quienes se sienten identificadas con una mujer real, que siente, que dice, que vive. Recibo muchísimos mensajes de mujeres que me cuentan que las inspiro, que me admiran, que me piden consejos y eso es un honor. De vez en cuando aparece algún hater sin identidad, pero ni me molesto: mis seguidoras son mi escudo. ¡Las amo!
¿Qué es lo más difícil de exponerte públicamente y mostrar tu vida personal en redes?
Lo que más me preocupa siempre son mis hijos. Que en algún momento puedan sentirse mal o avergonzados por algo. Pero, gracias a Dios, lo hemos hablado mucho y entienden qué papel tengo en redes. Me apoyan, se ríen conmigo y ya lo viven con naturalidad y humor.
En tus redes hablas de tu divorcio. ¿Qué fue lo más doloroso de esa etapa y también lo más liberador?
Lo más doloroso, sin duda, fue ver a mis hijos sufrir. Una separación duele en toda la familia.
Y lo más liberador fue reencontrarme con la paz. Cuando llega, te das cuenta de todo lo que estabas cargando.
¿Cómo viviste tu proceso de divorcio a nivel emocional y cómo lo enfrentaste desde el humor?
Fue duro, como cualquier separación. Pero algo que me ayudó mucho fue que, cuando llegó el momento, yo ya lo había trabajado internamente. Ya había hecho el duelo y sabía que había dado todo por esa relación. El humor fue mi refugio, mi catarsis. Como dice el dicho: “Mis traumas, mis chistes”.
¿Hubo un punto de quiebre en el que dijiste: “Ya está, ahora sí estoy saliendo adelante”?
Sí, absolutamente. Hay un momento en el que, cuando encontrás paz y estás bien con vos misma, todo empieza a fluir. Me sentí renacer, y ahí decidí que era hora de ir por mis sueños, de soltar los miedos y hacer lo que realmente amo.
¿Qué le dirías a una mujer que hoy siente que su mundo se terminó tras una separación?
Le diría que la vida no termina ahí. Las mujeres y más aún las mamás tenemos una fuerza increíble. Por nuestros hijos somos capaces de todo. Que confíe en que va salir adelante, que el tiempo pone todo en su lugar. Que no dude de lo que vale ni de lo que puede lograr. Y que sus sueños siguen esperando.
A todas las mujeres que sienten que ya no pueden más: créanme, sí pueden. A veces el caos es solo el principio de una nueva versión de nosotras mismas.
¿Cómo se reconstruye una mujer después del divorcio, cuando además es mamá y trabaja?
Con mucha oración, organización y paciencia. No hay receta mágica, pero cuando se hace desde el amor, todo encuentra su lugar.
¿Creés que el humor puede ser una herramienta para sanar el corazón roto?
Totalmente. El humor le da vida a la vida. Nos permite respirar entre tanto dolor y ver que, aunque duela, también se puede reír.
¿Qué es lo que más te enorgullece de la mujer en la que te has convertido hoy?
Me llena el alma cuando mis hijos me dicen que están orgullosos de su mamá. También me siento orgullosa de haber ido por mis sueños, de sentirme cada día más segura de quien soy. Y, por supuesto, del cariño tan genuino que recibo de quienes me siguen.
¿Qué viene ahora para Susana Rivero? ¿En qué proyectos estás trabajando?
Seguir criando a mis hijos con amor, seguir creciendo como mujer, artista y comunicadora. Trabajar duro, como siempre, y ¿quién sabe? Tal vez algún día volver a la tele y conducir mi propio programa junto a mi hija.