A sus 27 años, Flavia Meyer ha conquistado múltiples escenarios como cantante, actriz y comunicadora audiovisual. Con un talento innato y una historia de vida marcada por desafíos personales, esta joven artista se ha convertido en un ejemplo de fortaleza y dedicación.
Desde sus primeras experiencias con la música, influenciada por su padre, hasta su lucha contra la epilepsia, Flavia ha aprendido a convertir cada obstáculo en una oportunidad para crecer. Ella cuenta cómo su amor por el arte la ha ayudado a encontrar felicidad, inspiración y la fuerza para continuar brillando, además de sobrellevar su enfermedad.
-¿De dónde nace el gusto por la música? El gusto por la música nace gracias a mi padre. Él es ingeniero en sonido y compositor, por lo que la música siempre fue una parte primordial de su vida. Desde que tengo uso de memoria, la música toca mi corazón de una forma extremadamente especial. - ¿Hace cuánto que cantás y con quién te gustaría hacer un feat? Hace muchos años, pero todavía siento que estoy comenzando. Sobre un feat, hay tantas opciones increíbles. Creo que en este momento me encantaría hacerlo con Tini. Es una artista a la que admiro demasiado. - Tu mamá ha sido un referente de la pantalla chica. ¿Nunca te animaste a seguir sus pasos? Mi mamá (Carola Castedo) es un ejemplo enorme para mí. De alguna manera, sí seguí sus pasos, pero en la actuación. Ella siempre soñó con ser actriz y me transmitió ese carisma, esa pasión y esa intensidad. Aunque me encanta conocer diversos temas y cultivar mi intelecto, no me dedicaría al periodismo. - En tus redes sociales abriste tu corazón y contaste lo que padecías. ¿Por qué decidiste hacerlo? Había pasado un momento muy lindo en mi vida, había realizado un sueño y me sentía bien. Poco después tuve una crisis, algo que siempre me deprimía. Sin embargo, fue la primera vez en que no lloré; al contrario, me sentí orgullosa de lo que había superado. Por eso decidí compartirlo, porque esta vez fue diferente. Me sentí vencedora, no víctima. - ¿Cuándo te diagnosticaron epilepsia y cómo afectó inicialmente tu vida diaria? Me diagnosticaron cuando tenía 11 años. Recuerdo que estaba en el cuarto de mis papás con mi mamá, y de pronto todo se puso oscuro. Cuando desperté, mis padres lloraban. Al principio, fue difícil: el medicamento que me recetaron detuvo las crisis, pero me causó muchos efectos secundarios. Mi cabello se caía, subí de peso y mi carácter cambió. A los 15 años, cuando las crisis regresaron, me hice consciente de que tenía una condición de salud. Aún sigo descubriendo las secuelas que dejaron esas primeras crisis en mi vida. - ¿Qué importancia tienen el apoyo familiar y social en tu vida? Lo son todo. Mi familia ha sido mi pilar, especialmente mis padres y mi hermano, que nunca soltaron mi mano. También he tenido amigos honestos que me cuidaron en momentos extremadamente duros. Sin embargo, a veces sentí el abandono de otras personas, pero entiendo que fue por desconocimiento de la condición. - ¿Cómo influye esta enfermedad en tu carrera como cantante? Lo peor que me causó la epilepsia fue el miedo. Seguir un camino tan poco convencional como el canto y la actuación requiere mucha valentía, y las limitaciones físicas y emocionales pueden hacerte sentir que pierdes el control. Sin embargo, hoy en día, mi mayor preocupación es económica, y trato de mantenerme tranquila, dormir bien y cuidar mi salud. - ¿Ha sido un desafío mayor grabar música? Sí, ha sido un gran desafío. Este es un camino lleno de incertidumbre, pero cuando uno nace artista, no tiene otra opción. Hay que hacerlo. - ¿Elegiste tu felicidad y la música antes que la epilepsia? ¡Así es! La epilepsia no la elegí, pero aquí está, y tengo que convivir con ella. Mi médico me dijo: “Flavia, lo que tienes que hacer es ser feliz”. Las crisis epilépticas se desencadenan por la tristeza y la ansiedad, así que ser feliz es mi cura, y para eso necesito la música. - ¿Qué mensaje les darías a otros artistas que viven con epilepsia o condiciones similares? Les diría que no se juzguen, que se entiendan y se abracen. Tenemos enfermedades, pero no somos nuestras enfermedades. Dios nos dio el don del arte, de la sensibilidad, del amor y la capacidad de tocar corazones. Eso nos hace grandes, más grandes que cualquier condición de salud. - ¿Crees que tu experiencia con la epilepsia ha influido en la forma en que creas música? Por ahora, he tratado de dejar de lado la epilepsia en mi música. Quiero abordar temas más universales. Sin embargo, tengo canciones guardadas que hablan sobre mi proceso. Espero tener la fortaleza de compartirlas un día, cuando sienta que alguien realmente necesite escucharlas. Un poco de ella Flavia es actriz y cantante. Su carrera artística comenzó a sus 16 años y es hija de Carola Castedo y Jens Mayer. La cantante sufre de epilepsia desde sus 11 años y ha sabido salir adelante. En mayo de 2024, Flavia presentó “Shot”, una cumbia-pop que busca transmitir optmismo