Eugenia Redin, con solo 24 años, se ha convertido en la nueva Miss Santa Cruz 2025. Más allá de la corona, esta joven profesora de inicial y estudiante de Diseño Integral representa una generación comprometida con la educación, la niñez y el arte.
Su historia está marcada por la vocación, la fe y un profundo amor por su tierra. La reina de belleza, abre el corazón para hablar de sus sueños, el recuerdo de su padre, su pasión por enseñar, su amor por el caporal y su deseo de transformar realidades desde la empatía y la acción.
¿Qué sentiste cuando te coronaron Miss Santa Cruz 2025? Además de una alegría inmensa, sentí un gran alivio. Estaba muy nerviosa, pero en el momento en que pronunciaron mi nombre, mi cuerpo y alma pudieron descansar. Me sentí bendecida, como si un aire de paz hubiese inundado mi ser. ¿Qué representa para vos portar la corona de Santa Cruz? Para mí representa el empoderamiento y el trabajo que conlleva ser miss. Llevar la corona de Santa Cruz es una gran responsabilidad, y deseo honrarla siendo una mujer cruceña que lucha por sus sueños y por su gente. ¿Qué mensaje te gustaría transmitir durante tu reinado? Quiero transmitir la importancia de la educación y el cuidado de nuestras infancias, siempre guiándome por mis valores. Deseo que las personas abran su corazón para que, juntos, ayudemos a quienes más lo necesitan. ¿A quién le dedicás este logro? Se lo dedico a Dios, a la Virgen y, especialmente, a mi papito que ahora está en el cielo. Él fue un gran pilar en mi vida, y sé que desde allá arriba me ve con orgullo, cumpliendo mis sueños. ¿Cómo te estás preparando para representar a Santa Cruz en el Miss Bolivia? Gracias a mi agencia, Promociones Gloria, estoy llevando una preparación física rigurosa. Además, me estoy formando culturalmente, mejorando mi inglés y asistiendo a cursos de oratoria. ¿De dónde nace tu pasión por enseñar? Mi mamá también fue maestra de preescolar cuando era joven. Creo que la vocación se lleva en la sangre; hay personas que nacen para enseñar, y yo me siento una de ellas. ¿Qué cambios urgentes crees que necesita el sistema educativo para los niños? Es fundamental adaptar la educación inicial y primaria a las capacidades individuales de cada niño. A veces se los subestima, impidiéndoles avanzar. También considero clave desarrollar áreas específicas donde cada alumno pueda destacarse. ¿Cómo te gustaría usar tu reinado para impulsar la educación? Además de promover la educación desde el nivel inicial, como fiel creyente de que todo niño, adolescente o adulto merece acceso a ella, quiero incentivar la enseñanza de medios de sustentabilidad a futuro. Me gustaría que en secundaria se integren carreras técnicas, como pastelería, bordado u oficios que generen oportunidades reales. ¿Vas a seguir enseñando a los niños? Si Dios así lo permite, sí. Amo mi trabajo. Cada niño para mí es más que un alumnito; les tengo el cariño que les tendría una madre. Me encantaría formarme en la Normal para seguir enseñando. ¿Cómo lográs conectar con tus alumnos desde el cariño y la disciplina? Creo que la manera más efectiva de enseñar siempre es desde el cariño. Quien no quiere a sus alumnos, difícilmente podrá enseñarles, y ellos también lo percibirán. La cercanía y el respeto son claves para el aprendizaje. ¿De qué manera combinás el arte con tu vocación educativa? En educación se utilizan muchas herramientas artísticas para enseñar: desde la música, hasta el dibujo y la pintura. Hay tantas formas de aplicar el arte en el aula que, si me pusiera a explicarlas todas, no acabaría. Te apasiona la danza folclórica. ¿Qué representa para vos bailar caporales? Para mí representa fe y devoción hacia la Virgen del Socavón. Además, como cruceña, creo que conocer el folclore de todos nuestros departamentos, y no solo de nuestra región, nos permite integrarnos más como comunidad y como país. La danza de los caporales tiene un ritmo muy enérgico. ¿Cómo preparás tu cuerpo para resistir la intensidad? Además de los ensayos previos a cualquier entrada, es importante mantenerse hidratada, alimentarse bien y cuidar la salud. Sobre todo en lugares como Oruro, donde la altitud es un factor exigente. Hay que estar preparada, pero también disfrutar al máximo cada baile.