La tragedia que golpeó a la comunidad de Achira, en Samaipata, dejó destrucción, familias desplazadas y dos personas desaparecidas. Pero también despertó una ola de solidaridad que se convirtió en el primer soporte para los afectados. Vecinos, voluntarios y personas que llegaron desde Santa Cruz organizaron ollas comunes, recolectaron alimentos y llevaron insumos para los equipos de rescate que continúan trabajando.
Ayda Paniagua, una de las damnificadas, instaló una gran olla donde prepara fideo con carne y refrescos para todos. “Aquí hay refresquito para que se sirvan. Esto es para todos los que están afectados. Apareció más gente y la olla la estamos haciendo más grande. Ya entregamos casi 270 platos”, cuenta mientras atiende a quienes llegan sin haber comido. Parte de los insumos llegó de la Gobernación, pero la mayoría provino de manos de vecinos que no quisieron quedarse al margen.
La ayuda también llegó desde la capital cruceña. Daniel Rojas y su familia organizaron donaciones a través de redes sociales y llenaron una camioneta con alimentos, ropa y medicamentos. Su esposa, oriunda de Samaipata, tiene familiares afectados, incluido un primo de su madre cuya esposa continúa desaparecida. “Llegamos y el panorama es devastador. Mucha gente trabajando sin descanso, embarrada, poniéndose de pie como puede. Cocinamos para los voluntarios y para las familias. Lo que llevamos es un granito de arena: falta agua, comida, hidratación, de todo”, relata. Rojas anunció que esta semana lanzará una segunda campaña.
Otro grupo que se movilizó fue la Unión Juvenil Cruceñista. Encabezados por Alex Saldías, 22 jóvenes llegaron a Achira con ropa, colchas, agua y galletas donadas. “Esto es un granito de arena. La gente quedó devastada. Venimos para ayudar y nos vamos a quedar mientras podamos”, afirmó.
A una semana del desastre, la situación sigue siendo crítica. Persisten los problemas de acceso, los cortes de luz y agua, y la inestabilidad de los caminos. La Gobernación mantiene brigadas médicas en la zona y ayer evacuó a un paciente con trauma facial y de tórax hacia el hospital de Mairana. Más de 1.000 familias resultaron afectadas por las mazamorras e inundaciones que arrasaron viviendas e infraestructura.
Mientras las instituciones avanzan en la búsqueda de desaparecidos y el restablecimiento de servicios, la comunidad se sostiene en la solidaridad. Esta semana será clave para que la vía a los valles quede restituida, aunque la época de lluvias recien inicia.