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San Javier vive tres días de fiesta en honor a San Pedro y San Pablo

Domingo, 29 de junio de 2025 a las 03:00

La festividad, declarada Patrimonio Cultural en 2018, se celebra durante tres días y une la fe católica con la cosmovisión indígena piñoca, con misas solemnes y procesiones encabezadas por los yarituses.

Desde este sábado 28 hasta el lunes 30 de junio, la población de San Javier vive una celebración para honrar a sus santos patronos, San Pedro y San Pablo, en una celebración que fusiona la espiritualidad católica con la cosmovisión indígena del pueblo Piñoca.El domingo y lunes se celebran las misas solemnes y las procesiones en honor a los santos, acompañadas por los yarituses y los "abuelos.

La celebración es una de las más esperadas del municipio. La festividad fue declarada Patrimonio Cultural e Inmaterial del Estado Plurinacional de Bolivia, en mayo del 2018.

Las actividades comenzaron este sábado a las 19:30, con una misa solemne en el Templo Misional, que marca la apertura de tres días de celebración.

 A las 20:30, le siguió un concierto del Coro y Orquesta Misional. Desde las 21:30, se desplegó una noche cultural en el atrio del templo, donde se disfrutaron danzas locales a las fueras del Templo Misional, en frente de la imagen de ambos santos.

Finalmente, la noche continuó con la esperada serenata a cargo del Cabildo Indígena de San Javier.

“La organización está a cargo del Gobierno Autónomo Municipal, en coordinación con el Cabildo Indígena de San Javier; de igual forma, se suman las tres unidades educativas del área urbana, el Instituto de San Javier y cuentan con la participación del Coro y Orquesta Misional”, explicó Luis Alberto Chaves, miembro de comunicación del Gobierno Autónomo Municipal de San Javier. 

Para Chaves, después de la misa, la serenata es lo más destacado de la noche del sábado, ya que la población se reúne y se prepara para los siguientes días de fiesta.

Domingo 29: homenaje a San Pedro

El acto central en honor a San Pedro se desarrolla el domingo 29 de junio, desde las 08:00, con la concentración de los yarituses —figuras rituales que encarnan a antiguos guerreros y líderes Piñocas— en la Piedra de los Apóstoles. 

A las 09:30 se celebra una misa en honor a San Pedro en el Templo Misional. Luego, a las 10:30, tiene lugar la procesión con las imágenes de San Pedro y San Pablo, acompañada por el ritual de los yarituses. 

“Se estima que participen alrededor de 1.000 yarituses. Muchos de ellos bailan por promesa, ya que esta danza tiene un profundo significado espiritual. Acompañan también los ‘abuelos’, como parte del ritual tradicional”, compartió Chaves.

La danza típica de los yarituses, la fiesta religiosa a los santos y la peregrinación de los habitantes son parte de la creencia de la petición y agradecimiento al Piyo Sagrado y los Santos. 

En la procesión, los yarituses y los abuelos danzan delante de la imagen de los santos, mientras que los fieles caminan detrás. 

La procesión inicia y finaliza en el templo misional. Es un recorrido corto, de dos cuadras aproximadamente. Los yarituses bailan en los laterales, mientras que en el centro caminan los abuelos”, explicó.

Desde las 12:30, la plaza principal será escenario de una variada agenda cultural con feria de comidas típicas, juegos populares, concursos de máscaras, pintura en lienzo y dibujo. También se abrirá la Feria de Horneados Típicos, donde se podrá disfrutar de la gastronomía tradicional de la región.

Lunes 30: homenaje a San Pablo

El lunes 30 es el último día de la festividad, esta vez en homenaje a San Pablo. La agenda comienza a las 08:30 con la concentración de los yarituses en la Piedra de los Apóstoles. 

A las 09:30 se inaugura la Feria Productiva, Cultural y Gastronómica, y a las 10:30 se celebra la misa en el Templo Misional. La procesión está prevista para las 12:00 del mediodía.

“El lunes se realiza el homenaje a San Pablo, mientras que el domingo está dedicado a San Pedro. Ambos días se celebran con misa, procesión y la presencia de los yarituses, siguiendo el mismo formato”, explicó Chaves. 

Nuevamente, los yarituses y los abuelos acompañarán la procesión, seguida por la población local y los turistas que se suman a esta manifestación de fe y tradición. El festejo continuará con feria gastronómica y actividades recreativas en la plaza principal de San Javier.

Significado e importancia de la festividad

Esta festividad forma parte de la agenda oficial del municipio y es una de las más esperadas por la población local, turistas y personas oriundas de San Javier que regresan para celebrarla.

“Ahora que los estudiantes están de vacaciones, muchas familias aprovechan para visitar. Además, llegan muchos profesionales javiereños que viven en otras ciudades. Esta es la segunda festividad más importante de San Javier, después de la fiesta patronal del 3 de diciembre”, señaló Chaves.

La relevancia de esta celebración está reconocida por la Ley Municipal Autonómica N° 080, del 22 de junio de 2017, que declara regocijo popular por la festividad de San Pedro y San Pablo. La norma instruye al Ejecutivo Municipal a coordinar con el Cabildo Indígena Chiquitano, la Iglesia Católica, la Dirección Distrital de Educación y otras instituciones públicas y privadas para garantizar el desarrollo integral de las actividades.

¿Qué son los 'yarituses'?

Los yarituses son figuras centrales en la festividad de San Pedro y San Pablo en San Javier, representando a antiguos líderes guerreros del pueblo indígena Piñoca. Estos personajes míticos se caracterizan por su llamativa indumentaria: máscaras de cuero de animal, cuernos, cintas de colores y espadas de madera. Junto a ellos aparece también “el abuelo”, un sacerdote que lleva un paracaico al hombro y guía el recorrido, marcando con solemnidad el ritmo de esta danza ritual que combina elementos religiosos y ancestrales.

El origen de los yarituses se remonta a tiempos precoloniales, cuando los Piñocas habitaban las tierras bajas de lo que hoy es San Javier. Al llegar los conquistadores, este pueblo originario incorporó elementos del cristianismoa sus prácticas culturales, sin abandonar su cosmovisión. En las primeras reducciones, los misioneros no prohibieron esta danza, sino que permitieron su realización como una forma de sincretismo, vinculándola a la celebración de los santos católicos Pedro y Pablo, cuyas imágenes son honradas en cada procesión.

Según la tradición, los yarituses emergen cada año desde la “Piedra de los Apóstoles” para recorrer las calles de San Javier en una representación simbólica del bien. Su danza, acompañada por los “abuelos”, es una promesa de fe que ha perdurado por generaciones. La palabra “yaritú”, que da nombre al personaje, proviene del idioma chiquitano y significa “el que danza con los cuernos o colinas”.

Actualmente, esta danza ritual se mantiene viva gracias al compromiso de las nuevas generaciones y al apoyo del Cabildo Indígena de San Javier, las autoridades locales y la misma población del municipio. Los yarituses no solo representan el pasado, sino también la identidad viva de un pueblo que continúa honrando sus raíces. 

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