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El río Sutó revive en San José de Chiquitos gracias a las últimas lluvias en la serranía de El Riquío

Lunes, 30 de marzo de 2026 a las 19:24
Catarata del Riquío

Las lluvias persistentes de las últimas semanas han permitido que el agua lograra infiltrarse en el subsuelo, recargando el acuífero que alimenta el manantial.

Después de más de 30 años, el histórico Río Sutó –el mismo que vio nacer Santa Cruz de la Sierra el 26 de febrero de 1561– ha vuelto a correr con la fuerza. La escena ha despertado la emoción de los pobladores de San José de Chiquitos, sobre todo de aquellos que apenas recordaban ver al río con semejante caudal. Las intensas lluvias que han caído sobre la serranía de El Riquío, cabecera del legendario afluente, han incrementado su caudal y han puesto en evidencia la imponente cascada en las faldas del Riquío.

Las cristalinas aguas del caudaloso río Sutó alimentaron desde la fundación misma de Santa Cruz la Vieja a los pobladores asentados a su vereda. Durante siglos, sus orillas fueron balneario natural, lavadero comunitario, fuente de pesca abundante y proveedora del “líquido elemento” para miles de hogares. 

Los comunarios culpan al desmonte indiscriminado en las zonas de recarga hídrica –bosques talados para agricultura, ganadería y nuevos asentamientos– como la principal causa del quiebre en el delicado equilibrio. Incendios forestales, sequías prolongadas y lluvias cada vez más intensas pero menos prolongadas terminaron por secar su cauce superficial. Lo que fue un río orgulloso se convirtió en un hilo de agua, apenas 13 litros por segundo en sus peores momentos. El 70% del abastecimiento de la población pasó a depender de pozos subterráneos, muchos de los cuales comenzaron a fallar.

Las lluvias persistentes de las últimas semanas han permitido que el agua lograra infiltrarse en el subsuelo, recargando el acuífero que alimenta el manantial. Un estudio reciente liderado por Mónica Guzmán Rojo, investigadora del Centro de Investigación para el Desarrollo Regional (CIDOR) de la Universidad Católica Boliviana “San Pablo”, explica el fenómeno con precisión científica: en promedio, solo el 16,4% de la lluvia logra recargar estos sistemas subterráneos, pero las condiciones de este año –distribución más favorable de las precipitaciones– han hecho posible el milagro visible. “Ver nuevamente brotar El Sutó es una señal alentadora”, señala la investigación. “Muestra que, protegiendo las zonas de recarga, aún podemos recuperar lo que creíamos perdido”, proyectó.

Los más viejos no pueden contener la emoción. Doña Irma Selene, de 87 años, quien de joven cargaba tinajas en la cabeza desde el Sutó, se emociona al verlo: “Es como si mi juventud hubiera regresado”. Familias enteras peregrinan ahora al balneario natural producido por la cascada. Turistas y científicos se suman al asombro. El Parque Nacional Histórico Arqueológico Santa Cruz la Vieja, que resguarda este tesoro, vibra con una nueva energía.

La Ley Autonómica Municipal 219, promulgada en San José de Chiquitos, resguarda las zonas de recarga hídrica y se protegen con monitoreo, restauración post-incendio y un fondo específico para el agua. La ciencia y la memoria ancestral –como la leyenda local de Gueebi, el “Hijo de la Lluvia” que se filtra lento bajo tierra– se unen para recordarnos que el agua no es un recurso infinito, sino un pacto frágil entre el bosque, la lluvia y el ser humano.

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